Cuando solo nos quedan los recuerdos

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Cuando la pena cae sobre nosotros, y el mundo empieza a perder sentido, casi siempre apelamos a los gratos recuerdos.

Ya que no creo que exista persona por muy infeliz que sea, que no tenga algo bueno y agradable que recordar, los recuerdos nos sirven de aliciente para continuar batallando en este sobrevivir diario, cuando a veces no nos queda más que volver la mirada hacia atrás para buscar entre nuestras vivencias más hermosas y sacar fuerzas, para seguir bregando por el camino que a cada cual le ha tocado transitar. Los recuerdos son de una variedad infinita, hay recuerdos tristes y los hay alegres, pero por lo general nos dejan alguna enseñanza de provecho,
Por ejemplo, de algún desengaño, aprendemos que es aconsejable no confiar tanto en alguien por que los humanos tendemos al error, por ende, somos volubles en los afectos y lo que hoy nos apasiona, mañana no nos interese para nada. Y la persona más sensible sale perjudicada casi invariablemente pero al final aprende, Como también a menudo recordamos nuestra primera despedida cuando sentimos que el planeta se desbarata ante nuestros ojos en aquella esquina, o como no evocar con dulce sentimiento nuestro primer beso y mejor aún si fue con alguien que ocupó por mucho tiempo nuestros sueños, sin duda que la memoria se convierte en un buen aliado en instantes de desolación y angustia por los que se encuentra atravesando ahora mismo la humanidad entera. Pues nos permite remontarnos al pasado y sentir que hemos tenido experiencias de todo tipo, que hicieron que conozcamos las cosas sabrosas y las amargas de las que se compone la vida.

Por eso pobre de aquel que no atesore en su mente recuerdos, no importa de que, de quien, ni de cuándo. Simplemente de vez en cuando hay que darle un espacio a nuestro ayer, para intentar superar las penas, y perpetuar las alegrías, solo recuerdos dejaremos cuando nos toque partir de aquí, si son buenos o malos depende en gran medida de nosotros. Por ejemplo los que ostentan algún cargo de poder si pusieran un poquito de ganas en dejar un buen legado a sus electores, o subalternos, con seguridad lograrían que se los evoque con cariño, respeto y admiración, pero tal parece que se empeñaran en hacer todo lo contrario, pues en muchas ocasiones se ven involucrados en casos de corrupción que solo generan rechazo y desilusión, a sabiendas de que los puestos son temporales por muy importantes que sean. Otra oportunidad de dejar buenos recuerdos es en el ambiente familiar, tratando de ser amables con los nuestros, que a la larga son los que están junto a nosotros cuando las cosas van mal o bien, podemos citar también la convivencia en pareja ya que de las buenas vivencias que seamos capaces de propiciar junto a la otra persona dependerá en mucho el éxito de la relación. En fin, existen tantas formas de crear recuerdos agradables en la gente, que sería interminable hacer una lista, una sonrisa, una caricia, un beso, en este momento se cruza por mi mente el recuerdo de mi padre, que ya no está más aquí partió, hace varios años, y me dejó muchas enseñanzas que en ese tiempo no supe aquilatar y ahora contribuyen a llenar ese espacio dedicado a revivir tiempos hermosos cuando la soledad acecha y solo nos quedan los recuerdos.