Ecuador con gravísimas falencias, a las urnas electorales

Augusto Costa Zabaleta

El país, convocado oficialmente a las elecciones para elegir: Presidente, Vicepresidente, Asambleístas Nacionales y Provinciales y Representantes Andinos, se procederá a la inscripción de candidatos a dichas dignidades, a las elecciones nacionales a realizarse en el mes de febrero del 2021, realidad plasmada de bajas expectativas de éxito, por los resultados inciertos, ajenos a una certeza, promisoria, colmados de descontento generalizado.

El país sumido en una catastrófica realidad: el coronavirus, pandemia letal; una crisis económica, que se traduce en recesión; una abismal corrupción; desempleo generalizado y despidos masivos; comercialización restringida y de una crisis generalizada que, sumada a una política fraccionada e incierta, provoca con fuerza arrolladora el costo social, con mayor profundidad a los estamentos más vulnerables del tejido social ecuatoriano; todo lo expresado, convertido en un caótico pronóstico de credibilidad, ha fructificado un creciente pesimismo político, del 82% de los ciudadanos, albergan una frustración irreconocible con las prácticas políticas mentirosas, de ofertas no factibles de realización y del olvido consuetudinario de los anhelos, necesidades prioritarias, y deberes impostergables de la sociedad.

El padrón electoral se encuentra integrado de la siguiente manera: de 16 a 23 años de edad 20%: de 24 a 39 años 34%; de 40 a 55 años 25%; de 56 a 65 años 9% y de la tercera edad con el 12%, consecuentemente es la gente joven la que puede definir los resultados de la votación, a sabiendas de que es ella la que mayormente requiere de ocupación, educación y capacitación en el aspecto público, y a su vez, es la que esta sufriendo un estado de calamidad actual por la carencia de ocupación laboral, por el ejemplo perverso de la corrupción, por una institucionalidad precaria, una educación obsoleta, una sociedad con grandes brechas y abismos de diferencia y una política desastrosa y en detrimento de los grandes desafíos nacionales.

La inclusión de la juventud es decisiva en este evento eleccionario, toda vez que el desafío de realidades es pragmático: programas de carácter económico; de reales y verdaderas soluciones en todos los ámbitos estructurales; reformas para recuperación y apertura de mercados; de inversión; de precautelar el ecosistema y su biodiversidad; negativa rotunda al extractivismo y la usurpación de los recursos naturales; vocación de servicio y seguridad interna y externa; de salud y educación.

Para plasmar en auténtica y prometedora realidad, es menester el requerimiento del cambio generacional en los candidatos, que demuestren su calidad con patéticos ejemplos de vida y no con el discurso que es proclive a la farsa, a la falacia y a la traición; que las promesas se originen con veracidad de servicio, de lealtad, de finalidades y con nobleza de principios y valores. con auténtico patriotismo y reales postulados de servicio a la comunidad.