Macará y un Corredor Binacional

Diego Lara

El Premio Nobel de Medicina Alexander Fleming fue quien le entregó al mundo la famosa penicilina, pero esta medicina no puede ser recetada a todos por igual, depende de la patología, de la edad, de cada organismo. Existen personas como yo que somos alérgicos, es decir, una receta no puede ser usada en diferentes organismos, aunque la enfermedad sea la misma.

Lo que en medicina está claro, en política y en economía parece que no. Se dictan leyes, normativas y modelos económicos muy generales basados en la realidad de una ciudad o provincia y se las aplica a otras con realidades diametralmente diferentes.

Por ejemplo, luego de la aprobación de la Constitución en el año 2008 se construyeron una serie de leyes, reglamentos, normativas a todo nivel, se eliminaron de un plumazo leyes especiales para sectores específicos del Ecuador y en su lugar se expidieron leyes que supuestamente deberían tener el mismo efecto en Quito, en Guayaquil, en Loja o en Macará.

¿Ustedes creen que la realidad de Quito con la realidad lojana es parecida?

Se eliminaron zonas francas, leyes que permitían la recaudación de fondos para temas exclusivos como riego, mejoramiento vial, se eliminaron entidades de desarrollo.

Los que vivimos al sur del Ecuador conocemos el gran flujo de personas y por ende activación comercial, turística y de servicios que es generada por ecuatorianos que viajan al norte de Perú principalmente atraídos por los precios muy cómodos de una infinidad de productos que en enormes malls ciudades como Piura ofertan a sus visitantes. En julio del 2019 un directivo de uno de estos centros comerciales me indicaba que en un fin de semana más de doscientas mil personas visitan este centro de compras y un porcentaje alto son ciudadanos ecuatorianos.
Esta realidad ha generado que Macará un pueblo con tradición comercial, se haya convertido en un simple lugar de paso, porque los precios de los productos entre este bello lugar de la frontera sur y Piura ubicada a menos de 150 km, simplemente no tienen comparación.

El centralismo quiteño indica que abrir comercialmente la frontera significaría un duro golpe a la economía nacional. Saben ustedes que Macará en recaudación de IVA aporta con menos de un centavo por cada cien dólares que se recauda a nivel nacional.

¿Qué les perece convertir a Macará en un corredor comercial binacional? Que la aduana ecuatoriana se encuentre más al norte de este cantón, cero aranceles para instalar centros de producción, que los ciudadanos ecuatorianos y peruanos se movilicen libremente hasta Piura y hasta Loja. Por ejemplo, en la frontera norte los ecuatorianos pueden llegar libremente (sin trámites de tarjeta andina) hasta Pasto y los colombianos hasta Quito. ¿Por qué al norte si y al sur no?

Por siempre ley de oferta y demanda al bajar aranceles o eliminarlos, pero al incrementar el movimiento de personas y comercial, Macará en poco tiempo aportará mucho más que ese centavo al erario nacional.
Vamos pensando en legislación de cercanía, en soluciones adaptadas a la realidad local.