Hay que preservar la sonrisa

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

En una época tan complicada como la que vivimos, realmente no existen muchos motivos para sonreír, pero a los pocos que nos quedan debemos aprovecharlos al máximo. Siempre es bueno esbozar, aunque sea una pequeña sonrisa ya que es la única terapia gratuita que tenemos los pobres de dinero para menguar un poco nuestros pesares, pero a pesar de su gratuidad ¡Que poco que sonreímos ahora los seres humanos! Y es que nos empeñamos tanto en meternos en líos muchas veces absurdos que olvidamos por completo dibujar una sonrisa en nuestros rostros, por si fuera poco estamos perdiendo de manera rápida y continua otras cosas importantes como los gestos amables, dirigirnos con respeto y gentileza a los demás, tolerar y comprender las debilidades de los otros, como nos gustaría que lo hagan con nosotros, nos complicamos solitos la existencia, ya sea por un orgullo mal entendido, o por asuntos de soberbia nos negamos obstinadamente a sonreír.

Dicen que reír contribuye a tener una larga y feliz vida, de hecho no se compara a una persona risueña, con otra que no sonríe, la primera encontrará siempre aún en medio de sus vicisitudes una ventana a la esperanza que reanime su corazón y lo fortalezca para seguir luchando contra la adversidad de la que nadie está libre en su efímero tránsito por este mundo. En cambio, la segunda mostrará una actitud muy diferente se refundirá en una tristeza inmensa y no habrá poder humano que logre sacarlo de ese letargo, en el que solo se encuentra angustia y desesperación. Ustedes dirán este tipo está loco, nos dice que sonriamos cuando todo es tan difícil, cuando la pandemia acecha por doquier y los empleos son cada día más escasos, cuando el sicariato amenaza con tomarse las calles del país dejando tras de si una secuela dolorosa de tragedia y muerte.

La respuesta es simple la historia no recuerda jamás a ningún llorón ni a ningún amargado, recuerda a los que se levantaron de sus cenizas y vivieron y murieron de pie y con una sonrisa inmensa en los labios por que entendieron que la vida es un regalo precioso, y si todavía la conservamos, es porque la divina providencia tiene un plan para nosotros, además es demasiado corta como gastarla llorando.

Pero claro que hay que saber distinguir las sonrisas sinceras de las fingidas, las diáfanas de las turbias, las que se dan desinteresadamente de las que buscan sacar provecho, como la de los políticos que solo sonríen en temporada electoral. El hombre es el único animal que tiene la capacidad de reír en toda la naturaleza. ¿Por algo será no? Por eso hay que preservar este maravilloso don que Dios nos dio, ojo que no digo que no hay que llorar, lo que afirmo, es que hay que intentar priorizar la risa al llanto. ¡Así que a reír amigos a reír! Aunque la época en la que estamos y somos sobrevivientes de este naufragio colectivo, no se preste exactamente para reír. No queda más remedio que buscar escusas para mostrarnos alegres ante tantos acontecimientos negativos que por ahora invaden nuestra adormecida sensibilidad tan propensa a la violencia, al garrotazo, a la intriga, a la calumnia y a la agresión verbal y física. Que mejor que despertar nuestro lado bueno y positivo con una ruidosa sonrisa ¿No creen? Los invito a hacerlo, aunque sea difícil por que siempre hay personas que se empeñan y complacen con dañarte tus instantes felices tratemos de no hacerles el juego e intentemos asomarnos a los ratos buenos que nos quedan a como de lugar ¡Hay que preservar la sonrisa!