¿También a los héroes y heroínas de mandil blanco?

César Eduardo Briceño Toledo

La pandemia tuvo efectos catastróficos a nivel mundial desde marzo de este año; algo desconocido para la ciencia, para médicos y enfermeras. Las mayores potencias mundiales así lo vieron, a pesar de contar con la mejor infraestructura sanitaria y un presupuesto para la salud. Las consecuencias letales las sufrió nuestro país, debido a que jamás el Estado se preocupó por mejorar las condiciones sanitarias de la nación, más aún, durante este gobierno continuista; disminuyó el presupuesto de la salud a menos del 4% que la Constitución dispone; por esa razón, la pandemia ha dejado una cifra de fallecimientos en Ecuador, que es al menos 15 veces más alta, que la cantidad oficial reportada por el gobierno, según indicó un análisis de los datos de mortalidad realizado por The New York Times.

En medio de la parafernalia gobiernista, se dijo que hubo héroes y heroínas en las acciones de salud que dedicaron sus vidas las 24 horas en el cumplimiento de sus deberes para salvar la vida de sus semejantes. Toda la ciudadanía exclamó enternecida por este gesto humanitario. De seguido el gobierno envió el proyecto de Ley de Apoyo Humanitario, en reconocimiento del personal de salud y médicos postgradistas o autofinanciados que habían dado cara al temible virus, que llegó a Ecuador a quedarse; concluyó la emergencia sanitaria, no así la enfermedad. Los asambleístas que habían hecho mutis al foro y que gozan del 3% de aceptación ciudadana, que son bien remunerados y puntualmente; aprobaron entusiasmados la referida Ley. En el artículo 25 señala que se otorgue los nombramientos definitivos a quienes han trabajado en la Red Integral de Salud durante la pandemia. Sin embargo, posteriormente se convierte en una burla este párrafo, porque con la emisión del Reglamento, en los artículos 10 y 40, sesga, con criterios deleznables esta justa afirmación.

En el pasado hubo un expresidente que gobernó contradiciéndose permanentemente como fue Lucio Gutiérrez; parece que este mal ejemplo, igualmente lo heredó Lenín Moreno, que lamentablemente desdice la firmeza de su ofrecimiento. Paradójicamente en nuestra ciudad la gobernación de la provincia realizó un acto solemne de reconocimiento a la faena desplegada por el personal de salud; mientras el gobierno hasta los está despidiendo de sus funciones bienhechoras.