Nuevos servicios de la Conaie, el FUT y la UNE al gobierno

César Correa
El jueves 22 de los corrientes se realizaron marchas en varias ciudades del país, convocadas por la Conaie, el FUT y la UNE, para protestar contra la política económica del gobierno y las exigencias del FMI, pero que en realidad lo que hicieron fue prestarle buenos servicios a Lenín Moreno y María Paula Romo.

El gobierno buscaba dos objetivos, diseñados con táctica militar:

  1. Mostrar al pueblo ecuatoriano el apabullante poder policial con el que cuenta y que desplegará en el momento en el que los trabajadores revienten de indignación por los terribles ajustes económicos que se avecinan, conforme se ha comprometido con el FMI. El gobierno quería una justificación para mostrar en las calles 47.000 efectivos policiales a pie, a caballo, en moto y en helicóptero, prestos a reprimir brutalmente.
  2. Este objetivo se cumplió en un 100 %, pues vimos más policías que manifestantes, bien equipados y psicológicamente preparados para usar sus armas para herir, sacar los ojos o matar, tan pronto les dieren la orden. Ni pensar en llegar a Carandolet, que estará bien blindado, protegido a medio kilómetro a la redonda. El mensaje del gobierno fue clarísimo: “señores, no tienen ninguna posibilidad de derrocarme, más vale que se aguanten tranquilos los fuertes golpes que van a recibir”.
  3. El segundo objetivo fue el de detectar cómo pretenden reaccionar los sectores opuestos al gobierno, para poder neutralizarlos oportunamente en el momento que se impongan las inhumanas leyes que tienen planificadas. Este objetivo no fue conseguido, porque los sectores opuestos no cayeron en la trampa, no aceptaron la convocatoria de los afines a Moreno y no salieron a marchar. Tampoco salió el peligroso lumpen proletariado que estalla ciegamente.

Agreguemos que si la Conaie, el FUT y la UNE pretendieron capitalizar el descontento popular, representar a la oposición, no lo consiguieron, al contrario pusieron en evidencia que han perdido la credibilidad, que se han ganado la desconfianza de los sectores laborales por su actitud colaboracionista con las fuerzas neoliberales.