Mario Vargas Llosa, el peruano universal. (I)

La obra del laureado escritor peruano es extraordinaria, una obra que ha seguido su propio camino, venciendo presiones que lo orientaban a encuadrarse en una literatura con predeterminadas ideologías políticas. Largos años, durante su juventud en Lima, militó en el partido socialista, admirador y seguidor de Fidel Castro, luego se alejó cuando conoció de cerca problemas que atentaban contra la libertad individual y de expresión, como es en el caso del poeta cubano Heberto Padilla.

Su pensamiento ideológico está definido en La llamada de la tribu, publicado el 2018, en donde dice “se trata de un libro autobiográfico. Describe mi propia historia intelectual y política, el recorrido que me fue llevando desde mi juventud impregnada de marxismo y existencialismo sartreano, al liberalismo de mi madurez”. Un liberalismo “que no es dogmático, sabe que la realidad es compleja y que a menudo las ideas y los programas políticos deben adaptarse a ella si quieren tener éxito, en vez de intentar sujetarla dentro de esquemas rígidos”.

En La civilización del espectáculo sostiene que ha habido una transformación de la cultura, una banalización de la cultura. La cultura debe ser libre y altamente creativa, para que no desparezca la libertad. La sensibilidad resulta de la alta cultura y esta debe ser crítica. La cultura nos da suficiente racionalidad, nos hace comprender las injusticias. La cultura establece la hermandad, el fraternalismo, la libertad; nos defiende contra los totalitarismos y las ideologías utópicas.

Vargas Llosa nace en Arequipa, Perú, en 1936. Su carrera como escritor empieza con la publicación de La ciudad y los perros, en 1962. Abundante es su producción literaria: La casa verde, Conversación en la catedral, Travesuras de la niña mala, La tía julia y el escribidor, El sueño del celta, El héroe discreto, El llamado de la tribu, La sociedad del espectáculo, entre muchas otras más.

Me voy a referir al Sueño del celta (2010) y al Héroe discreto (2013). El primero es un libro diferente del autor, en el que nos narra la vida de Roger Casement, diplomático irlandés (1864- 1916) quien es un soñador, un luchador. Su orfandad, su vida solitaria, lo llevan a ser un defensor de los desvalidos. Realiza un viaje al Congo Belga, en donde le toca presenciar las atrocidades de que son víctimas los congoleses: mutilaciones físicas, violaciones y todo tipo de atropello.

Posteriormente, un viaje al Perú como comisionado para investigar las violaciones a los derechos humanos a los nativos lo llevan a comprobar el trato vejatorio, inhumano que sufren en las plantaciones de caucho, en la zona del Putumayo, situada en el límite entre Perú y Colombia: mutilaciones, violaciones, marcados con hierro candente, vendidos como sirvientes. El informe que emite sobre el viaje ayudó a que se desintegren las mafias que manejaban la explotación y venta del caucho, pero con la oposición, persecución y muerte de quienes se atrevieron a denunciar las crueldades ante el gobierno británico. Los hechos narrados ocurren entre 1912 y 1919.

La obsesión de Roger Casement era la independencia de Irlanda, para lo cual pensó, que con el proteccionismo alemán ayudaría a liberarlo del gigante inglés. El relato mantiene el suspenso a lo largo de la obra. Empieza en su celda, en donde espera el día de su muerte en la horca, y termina con su ejecución, que es patética y estremecedora, en donde primero se derrumba, pero luego encuentra la paz y va tranquilo al cadalso.

El autor trata de forma muy sutil la homosexualidad del protagonista. La existencia de unos diarios lo condena y lo llevan a su captura, juzgamiento y muerte. Un hombre admirable, gran defensor de los derechos humanos, pero con un exagerado nacionalismo, que en definitiva, determina su trágico fin.

El Héroe discreto es una obra escrita en la madurez de Vargas Llosa. Sus dos protagonistas son hombres viejos, con problemas propios de los viejos. Es obviamente el reflejo de la vida del autor, tan diferente a sus primeros libros, en donde los protagonistas son hombres jóvenes llenos de bríos y de virilidad. Retoma los personajes de sus novelas anteriores: don Rigoberto, Lucrecia, el angelical y demoniaco Fonsito; y, el sargento Lituma.

Los hechos suceden en la Piura actual, llena de problemas delincuenciales al mismo tiempo en pleno desarrollo económico. Vargas Llosa es maestro del relato y en manejar los diálogos y los cambios de interlocutores, de tiempos y de espacios, en ello es inigualable. Un punto en contra el uso excesivo de diminutivos.

Muy interesante su lectura, pues nos resultan familiares los lugares que describe como son sus calles, sus parques, la venta callejera de libros, sus comidas típicas, El relato de los hechos nos permite avizorar la realidad socioeconómica de la parte norte del Perú, tan ligada histórica y comercialmente a nuestra provincia de Loja.