De Zenón de Citio a Hipócrates de Cos. De una vida virtuosa al Primum non Nocere

Fredy Paredes Cuenca

El título de este artículo no es cronológico sino expresa la evolución de pensamiento de acuerdo a mi apreciación puesto que Hipócrates (460 a. C. a 370 a. C) nació mucho antes que Zenón (336 a. C. a 264 a. C).

Zenón de Citio padre del estoicismo propone para todos, una vida acorde con la naturaleza, a la que él la denomina vida virtuosa en la que predomina el bien racional, en la que se hace evidente la causalidad y se ausenta la casualidad, es decir, el principio de causa y efecto. Así mismo menciona que el hombre percibe los conocimientos universales a través de los sentidos. Zenón es conocido por la expresión de que la vida es una escuela a la que los seres humanos hemos venido a aprender, y nos plantea recursos que nos permiten afrontar estos inconvenientes que deben ser resueltos.
Hipócrates de Cos es llamado el padre de la Medicina quién abrazó esta actividad como una profesión con mucha disciplina y rigurosidad, arte que lo aprendió de su abuelo y su padre. Los aportes de Hipócrates fueron múltiples tanto en diagnóstico como en tratamiento, incluso hablaba de la dieta que debía consumir la persona enferma.

La Ética en el Estoicismo es racionalista o intelectualista en la que la lógica nos indica las normas intrínsecas, la física en la que se distingue la materia como parte constitutiva y la ética misma nos muestra los conflictos y problemas en los que estamos inmersos; Zenón entonces recomienda como arma para superar dichos conflictos, hacer uso de la resiliencia y dejar de lado victimismo; así mismo, vivir de forma virtuosa, como se dijo antes, de acuerdo a la naturaleza, lo que generaría por sí misma una vida feliz, de lo que se deriva el bien que es inherente a la virtud. Así mismo recomendaba el uso de una retórica tolerante para llegar a ser sabio.

La sabiduría es un bien de nivel elevado pero al que al menos debemos propender, por el valor intrínseco que tienen las personas por si mismas, que a lo mejor no somos virtuosos completamente es probable, lo que parece parte de la autoestima o el ego de cada persona sin embargo es importante tomar nota de lo que nos dicen los filósofos que a través de los tiempos nos han legado su pensamiento del que debemos hacer uso en la medida de lo posible como herramienta histórica para no volver a repetir los errores cometidos. Por lo mismo, la presencia de un virus en la comunidad nos ha llevado a manejarnos con cautela y medidas de protección para ser resiliente como propone Zenón, o hacer uso de lo que diría Hipócrates del latín primum non nocere, lo primero es no hacer daño, principio que se debe aplicar ahora, ya no solamente al ejercicio de la medicina o las ciencias de la salud, sino a todos los individuos que conviven con personas vulnerables y no vulnerables.

La mesura de pocos no es suficiente para que la población pueda salir adelante con la pandemia, necesitamos el compromiso de todos. Con esperanza veo que Melbourne en Australia ha salido de su segunda oleada con medidas estrictas de confinamiento que fue tan efectiva que no tienen más casos diagnosticados y terminaron la segunda oleada con éxito y dolor por las pérdidas sufridas.

En Ecuador en el que se vuela a cualquier parte del país con vuelos llenos, que en los feriados tenemos más personas relajadas sin medidas de protección, en el que se juegan partidos de fútbol con jugadores infectados y nos extrañamos que al término del juego hay mayor número de jugadores afectados, me pregunto ¿cuántas oleadas necesitamos para por fin tener la entereza de acatar las medidas necesarias?

La situación económica no favorece en lo más mínimo a la población, sino profundiza el problema de inequidad social, sin embargo si no tomamos la medidas de protección no vamos a tener población a quien proteger y un problema de nunca acabar.

Espero que el pensamiento de estos valiosos filósofos como lo son Hipócrates de Cos y Zenón de Citio que fueron generadores de ideas que han marcado el rumbo del conocimiento global puedan sembrar en cada uno conciencia de la necesidad de pensar en el bienestar del prójimo y de toda la comunidad.