Loja humana

Loja vive su bicentenario, ciudad austral del Ecuador, que ha estado orientada como en su espacio geográfico —hacia el sur de la Patria —, así, a las ideas de justicia y libertad, a las ideas de desarrollo del arte, la música y las letras; a la más excelsa cultura.
Pero, todo empieza en su humanismo que está a la cabeza. Es por esto que en Loja se celebra con el valor de lo humano en la mano izquierda y en la mano opuesta la antorcha de lucha, de combate. Pues, no estamos exentos de malas horas, discriminación e invisibilidad, en las avalanchas de incomprensión, que son parte de la convivencia de los pueblos.

Loja ha sabido levantar el rostro soberano, con ímpetu, donde las caras afacetadas de añoranza resurgen en el ahora, pues, la masa y lo popular sobresale, con su gesto aguerrido, valiente, generador de felicidad, que se ha hecho lugar, —no gratuitamente—, porque Loja tiene carácter, firme en su filosofía de vida.
La independencia es diaria y sus personajes sobrepasan la historia, como los próceres de su independencia hace doscientos años, acá y ahora, cada día hay próceres liberándonos, líderes de resultados — más perdurables, menos intermitentes —, haciendo frutos.

Sacan la cabeza, a veces el cuerpo entero, ponen el pecho y más profundo el corazón. Entonces no es raro encontrar héroes, heroínas, con auténtica formación de hombre o mujer, lojano, lojana, forjando nuestra ciudad de hoy, muy humana.
He visto a Carlos Carrión lanzarse al ruedo con la espada de su palabra escrita, mientras Adriano López, hace de maestro de ceremonias, trayendo en sus decires, la historia de su tierra. No pensé que una melodía de Víctor Ayora cautivara el corazón, mientras que un vals de Benjamín Pinza me deleitara en la felicidad de ser lojana.

No imaginé que un poema de Alfredo Jaramillo Andrade me estremeciera, ni que Bernardita Maldonado me dejara recuerdos imborrables, no estuvo previsto admirar a Mónica Cuenca Ojeda con sus versos que queman la piel y la imaginación. Y William Brayanes con sus caricaturas —dibujos de lo indefinido de la vida— que llega tanto a tu historia y a lo que sientes, que termina siendo familia lojana.

Ejemplos de liderazgo lojano abundan, verdaderos próceres, allí está firme: Fausto Moreno Sánchez, que te dice con acciones, que es ser lojano sobresaliente, leal a sus convicciones. También, de frente, hay líderes que en mi camino dejaron huella: Santiago Carpio, Hernán Garrido, Karina Betancourt, Miguel Sotomayor, Hernán Delgado, Cristian Cango, Ramiro Pereira, Luís Muñoz, Max Cueva, Pablo Sanmartín, entre innumerables eminentes que en el día a día luchan por nuestra querida ciudad. Así vivimos este “Bicentenario de independencia de Loja”, con gente muy humana.