A la memoria de un amigo y compañero

Numa P. Maldonado A.

Por la década de los años 70 habíamos confluido en la ciudad de Loja varios jóvenes profesionales llegados de otras partes del país o del exterior, con la firme decisión de radicarnos y trabajar en la tierra que nos vio nacer. Lo primero que tuvimos que hacer fue buscarnos un trabajo decente que, en buena hora, hace un medio siglo, no era tan difícil encontrar. Yo tuve la suerte de enrolarme a la extinta Junta de Recuperación Económica de Loja y Zamora-Chinchipe, junto al Ing. Rafael Rodríguez,  Luis Sarmiento,  Adolfo Faller, Agustín Paladines, Franco Jaramillo, Luis Arias,  José Miguel Burneo, Augusto Cueva… Y otros profesionales, como Jorge Bailón, ingeniero civil recién graduados en Cuenca, incursionaron  como contratistas, adquiriendo especializaciones que les permitieran competir con ventaja… Precisamente a esta generación llamada Silent o también los “Niños de la Postguerra” (nacidos entre 1930 y 1948), pertenecimos el grupo de amigos que he citado y que, junto a otros, con iguales inquietudes, crecimos y nos desarrollamos en Loja y por Loja.  Fue y es una generación con importantes características comunes, incluso a nivel mundial: en Europa,  se deriva de los estragos de la Segunda Guerra Mundial y en países como el nuestro, y mucho más en provincias como las de Loja, es una generación de personas muy austeras, humildes, trabajadoras y responsables, educadas en la cultura del esfuerzo y sacrificio.  Pero especialmente una generación de gente honrada.

Nuestro amigo Jorge Bailón, competente constructor de puentes sobre los ríos más caudalosos del Austro ecuatoriano (Puyango, León-Jubones…), catedrático universitario, escritor y político, ocupó la alcaldía del cantón Loja en dos períodos (2005- 2009, 2009-2014)   y en el ejercicio del período actual,  2019- 2023, le sobrevino inesperadamente la muerte.

Jorge Bailón, como persona y político, marcó una época: alineado y fiel a la tendencia socialista tuvo especial esmero en atender, junto a sus colaboradores programas tan importantes como la Vivienda Popular y el Sistema de Agua Potable, Saneamiento y Drenaje de la ciudad de Loja y de varias parroquias del Cantón;  el desarrollo exitoso  del Centro de Apoyo Social Municipal de Loja (CASMUL), dirigido con acierto por su esposa Cecilia Moscoso: con servicios especializados en salud, desarrollo infantil, apoyo pedagógico, acogimiento institucional… para niños, adolescentes,  mujeres y  personas mayores, con discapacidad y adicción.  Obras que generalmente son más visibles a la luz pública o mediática.  Pero si algo debemos agradecer a las administraciones municipales de Jorge Bailón y a las de sus seguidores (como la de José Bolívar Castillo), es el rescate de algo menos palpable pero a lo mejor más importante y perdurable: el rescate de la Memoria de Loja, a través del actual Archivo Histórico Municipal de Loja, instalado en el Centro de Convenciones San Juan de Dios (antiguo Hospital restaurado por la gestión del alcalde Bailón), el mismo que después de nueve años de existencia ocupa un lugar destacado entre similares del país…

Qué la trayectoria progresista y siempre honrada y honorable de Jorge Bailón, digno representante de la generación Silent, nos sirva de ejemplo en estos días de duras crisis y amenazas similares a la hecatombe que precedió el inicio del aparecimiento de la generación de los 30-40. Paz en su tumba