Los “robles y juncos” de la unidad magisterial

Rafel Riofrío

 “De todas las victorias humanas les toca a los maestros, en gran parte, el mérito. De todas las derrotas humanas les toca, en cambio, en gran parte, la responsabilidad”, José Carlos Mariátegui

Producto de la unidad, organización y lucha organizada junto a la Unión Nacional de Educadores, el magisterio logró el pasado 13 de marzo que la Asamblea Nacional, subsane las omisiones que señaló la Corte Constitucional respecto de la equiparación salarial y de cinco disposiciones transitorias. Esta importante victoria de los maestros unionistas, pone en evidencia la posición neoliberal del Gobierno, que con cifras distorsionadas dicen que no hay financiamiento para reconocer las justas aspiraciones de la clase docente.

Es bueno refrescar la lucha del magisterio nacional y colocar las cosas en su lugar, para reivindicar un derecho legítimo, como es la equiparación salarial que es parte de la LOEI reformada publicada en el Registro Oficial. El Presidente Lasso, conoce que los sueldos de los maestros permanecen congelados por más de 10 años, por eso mismo, ofreció en campaña mejorarlos, sabe, además de la normativa emitida por el Ministerio de Trabajo, que dispone que los servidores públicos con título de tercer nivel deben ser ubicados como servidores públicos 3 correspondiente a 986 dólares mensuales. Por tanto, la equiparación salarial, es un acto de reparación y reconocimiento a la labor docente, que ahora el Presidente Lasso, dice que “el merecido aumento desestabilizará la economía” del país.

La falta de voluntad política ha estado ausente en todos los gobiernos anteriores, y en el actual, el Presidente Lasso como la Ministra Brown tampoco la tienen. Prefieren dar cumplimiento al pago de la deuda externa y a las recetas del FMI que implican dejar en el más punible abandono la política social y particularmente la educativa. La historia confirma que los derechos de los docentes han sido conquistados a partir de la unidad y lucha del magisterio en calles y plazas.

En Loja el magisterio tiene una honrosa tradición de la lucha por un porvenir mejor. En el pasado reciente vigorosos maestros como el Profesor Julio Ordóñez Espinosa, Floduardo León Albán, José Guamán Guajala, Gilbert Granda Romero, y otros luchadores que como robles jamás torcieron su voluntad, pero también como juncos fueron flexibles a la hora de forjar la unidad. Que lejanos estamos de igualar sus aceradas jornadas en defensa del profesorado y de la educación pública, al contrario, hay maestros y maestras, que muestran tal conformismo e indolencia que ni siquiera a defender sus propios derechos quieren adherirse, más bien, tienen el atrevimiento de descalificar las luchas gremiales.

Finalmente, el Presidente Lasso, lejos de gobernar a favor de todo el pueblo, favorece a los grupos de poder económico, cuán lejos está de solucionar la problemática social, las antipopulares declaraciones en contra de la equiparación salarial, están propiciando la respuesta organizada del magisterio nacional, a fin de que cumpla lo resuelto por la Asamblea Nacional.