Tanto los unos como los otros son lo mismo

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

En el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, nuestro pueblo muestra una postura muy de tercer mundo, esta postura está muy influenciada por la cobertura mediática del tema y claro, por la desinformación que caracteriza al ciudadano común y corriente del Ecuador. En algo sí, me imagino estamos de acuerdo todos, es en lo condenable de la invasión, en todas las secuelas que trajo la misma, primero a nivel humano, luego a nivel económico, no solo para las naciones en contienda, sino a nivel global. El alto número de vidas perdidas es irreparable y el éxodo obligado de familias enteras que han tenido que salir de su terruño en un abrir y cerrar de ojos, algunos atravesando corredores humanitarios que no se respetaron ni se respetan de ninguna manera, solo han puesto en evidencia un genocidio sin nombre, enarbolando la bandera de lo que ellos llaman causas justas, también ha evidenciado la ambición sin límites de los líderes mundiales intentando a toda costa, consolidar posiciones estratégicas que convengan a sus intereses geopolíticos de hegemonía y sumisión

Ninguna invasión venga de donde venga es buena porque atenta a la soberanía de un pueblo, sea el que sea. Aunque un bando se disfrace de paladín, y el otro de tirano. La crudeza de esta guerra nos ha llegado mucho más porque ha tenido una cobertura extraordinaria propiciada por uno de los protagonistas indirectos y de sus aliados en gran parte del mundo. Que nunca informaron de igual forma de otras invasiones, que aún ahora siguen lesionando la dignidad de otros países del planeta, que por largas se han vuelto una especie de enfermedad crónica, con la que hay que aprender a vivir, pero que te jode y mata cada día. Como las muertes y el despojo del territorio del pueblo palestino en medio oriente, o la alevosa invasión a Irak, argumentando la tenencia de armas químicas que jamás se encontraron.

O tantas otras intervenciones en América Latina, como las ocurridas en El Salvador, Panamá, Guatemala, y la que le pusieron atuendo de democrática, con la complicidad de la milicia de alto rango de Chile de la década de los setenta, o el plan cóndor en el Ecuador que estrenaba su retorno a una hasta el momento, incipiente democracia, que se negó a ser manipulada por las altas esferas del poder mundial, con las consecuencias que muchos conocen.

En conclusión, hoy es Ucrania, mañana puede ser cualquiera de nosotros países chicos, sin armamento, presos de la ignorancia, el hambre, la desnutrición infantil, la inseguridad, y otros males que sería infinito enumerar Tercermundistas haciendo barra a un poderoso o al otro, ridículamente, mientras ellos se sortean quien se queda con nuestros recursos y lo que es peor con nuestras vidas.