¿CÒDIGO DE LA DEMOCRACIA ANACRÒNICO?

César Eduardo Briceño Toledo

En más de una década que fue expedido el Código de la Democracia; actualmente resulta ineficaz su aplicación, porque fue expedida por conveniencia de sectores políticos de turno del país; de tal modo que urge que se realicen las correcciones necesarias que fortalezcan a nuestra maltrecha democracia ecuatoriana.

Existe una grave corresponsabilidad de los partidos y movimientos políticos de cumplir con la Ley, como son la participación electoral y la selección de ciudadanos que sirvan a la nación y no se sirvan del poder para corromper a la sociedad. Es indispensable que los requisitos para participar en una contienda electoral deben ser más exigentes no solamente con la edad del aspirante y nacer o vivir por algunos años en alguna parte del territorio ecuatoriano; sino que además tengan una excelente formación académica para que sean un timbre de referencia nacional o internacional. Muchas de las veces una vez destituido el titular de una dignidad popular o por el fallecimiento del mismo, le sucede alguien que no reúne el perfil deseado, por inexperiencia o incapacidad, para terminar con la agenda propuesta de servicio colectivo; quienes en su momento y con desaprensión fueron nominados en elecciones primarias en los partidos, sea por servilismo o incondicionalidad antes que por mantener actitudes reflexivas frente a un caudillo.  La rendición de cuentas y la transparencia de la información de los sujetos políticos, es una farsa; porque debería estar a cargo de una veeduría ciudadana y no por sus allegados.

Es paradójico que para ser maestro en sus diferentes niveles académicos se le exija una preparación de hasta cuarto nivel y no en una representación popular de la más alta responsabilidad. También resulta inexplicable que la mayoría de las autoridades presidenciables o seccionales que presentaron un plan de trabajo para competir electoralmente fueron demagógicos porque jamás lo cumplieron, tampoco hubo la posibilidad de revocarles el mandato popular, conforme lo determina la Ley, que a veces ha sido excepcional, debido al proceso intrincado y las influencias políticas del causante; que por el contrario se los premió con la reelección consuetudinaria para esa dignidad o para otra. Además, se les exigió que presenten la declaración juramentada establecida en esta Ley que incluye el lugar y tiempo de residencia en determinada jurisdicción territorial, así como la declaración de no encontrarse incursos en ninguna de las prohibiciones e impedimentos establecidos en la Ley; que lamentablemente siempre fueron vulneradas por los mismos actores.

Loja, 2022-04-19