Pensando en Loja recuperar la confianza ciudadana

Benjamín Pinza Suárez

 “Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla”, Demócrito

Gran parte de la sociedad ha perdido la confianza en sus líderes porque le han mentido, le han fallado y defraudado. Confiar en algo o en alguien, es tener la seguridad y la garantía  de que las cosas funcionan bien. Las cosas se arruinan cuando la desconfianza le gana la batalla a la confianza. Para recuperar la confianza es necesario obrar con valores, principios e integridad para poder predicar con el ejemplo, admitiendo errores, siendo consciente  de las propias limitaciones, sabiendo trabajar en equipo y sabiendo a ciencia cierta, cumplir con lo que se promete, con lo que se quiere alcanzar y lo que no se puede hacer; además, hay que ser transparentes en el actuar para evitar hacer las cosas  a oscuras o por debajo de la mesa, porque ello genera desconfianza, incertidumbre y especulaciones. 

Los buenos líderes son directos, honestos, seguros de lo que dicen y hacen y son buenos comunicadores. Cuando no se genera comunicación e información permanente y veraz, es porque los secretismos que funcionan en la oscuridad, dan rienda suelta a las cadenas de la corrupción. Un líder honesto nunca miente y las cosas las hace a la luz del día, a sabiendas que las mentiras solo sirven para cavar su propia tumba.  Cuando se obra con la verdad sobre la mesa, se imprime confianza, seguridad y esperanza y, la palabra de honor prevalece como signo de dignidad y de promesa cumplida.

Los buenos líderes deben rodearse y apoyarse de los mejores cuadros, porque nadie nace sabiendo todo, ni somos perfectos; es en el camino, en el obrar y actuar que se va aprendiendo y se va enriqueciendo de buenas experiencias. El buen líder es enemigo de los chismes y rumores; sabe escuchar para enmendar, corregir y mejorar. La confianza es la seguridad que se tiene de los demás siendo seguro de sí mismo; para ello hay que vincularse con la problemática que gira alrededor del área de su competencia para captar las urgencias y aspiraciones ciudadanas, capaz de poder equilibrar las expectativas ciudadanas con los resultados derivados de una buena gestión al frente del manejo de la cosa pública.

Cuando se logra obtener esos buenos resultados, es porque se ha actuado con consciencia social y política, con coherencia, transparencia, competencia, actitud positiva, cívica y patriótica. Esa es la forma de recuperar la confianza ciudadana para volver a creer en los gobernantes y renovar la  esperanza y la fe en los liderazgos y en las instituciones, mediante la confianza física, digital, emocional y financiera, operando con capacidad, visión, persuasión, ética, compromiso y coraje; todo ello, guiado en torno al lema de: obrar para construir y jamás para destruir.