El llamado del silencio

Por la noche los lamentos

se hacen eco de la nada

y se pierden con el viento

de cortinas azuladas.

Los recuerdos se agigantan

con el suave torbellino

que recorre los caminos

y otras forman que levantan.

El dolor en las cortinas

es dolor endemoniado,

medio loco y extraviado

por las calles peregrinas.

Todo vuelve a su estructura

y el calor se electrocuta

por la senda, por la ruta

de tus ojos de ternura.

Verdes prados al vacío

sin sentido ni objetivo

se convierten en los vivos

sueños rotos, sólo míos.

Quién entiende a los lamentos

de la aurora en desbandada

…el sopor de las almohadas

o los golpes virulentos?

Sin embargo, la esperanza

con su pena acongojada

se suicida enamorada

de la luz y la venganza.

Nadie entiende el laberinto

de los cuerpos que se aman

y entre luces nos reclaman

rienda suelta a los instintos.

Por la noche los lamentos

se hacen eco de la nada

y se pierden con el viento

de cortinas azuladas.

Los recuerdos se agigantan

con el suave torbellino

que recorre los caminos

y otras forman que levantan.