Indignación e impotencia

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Indignación e impotencia, es lo que sentimos una gran mayoría de ecuatorianos, al ver como se esfuman nuestras esperanzas por un cambio positivo de todos los estratos sociales de nuestro país. Tal parece que cada  vez los buenos somos minoría, la inseguridad y la corrupción ganan más y más terreno, ya no se puede sentir completamente seguros en ninguna parte porque en el momento menos pensado te puede impactar un proyectil perdido y puede matarte, y lo peor de todo es que lo más probable es que tu muerte quede impune, y solo pasarás a formar parte de una fatal estadística que crece día a día ante la falta de medidas acertadas de nuestras autoridades, que hasta ahora no dan píe con bola en este aspecto.

Ahora en el campo político es el mismo cantar con distinta guitarra, los casos de corrupción se suceden uno tras otro, el pueblo ya no tiene, o no sabe en quilen confiar. Los novios, durante el tiempo de rosas de inicio de su noviazgo, llenan de atenciones y detalles a su pareja, una vez consumado el matrimonio, esas atenciones y detalles, en la mayoría de casos, desaparecen de un solo tajo, o paulatinamente. En el caso de la clase política, sucede algo parecido, cuando están en campaña, ofrecen el oro y las estrellas a sus electores, pero una vez que toman posición de su cargo, se olvidan de sus ofertas y hacen exactamente lo contrario.

La semana pasada los lojanos fuimos testigos de un hecho bochornoso, protagonizado por partidarios del partido de gobierno, que se enfrascaron en una polémica muy fuerte, que se originó en la designación de un funcionario para dirigir una importante institución regional de energía eléctrica, lo que provocó el desacuerdo de la militancia, encabezados por el director provincial, que desaprobaban el nombramiento, y acusaban a su asambleísta haber sugerido el nombre del cuestionado funcionario, directamente al ministro de energía, para que ocupe el cargo. Pudimos ver el culebrón, por una reunión de zoom que se filtró en redes y tuvo una amplia difusión en medios, no pudimos más que sentir vergüenza, al ver como se manejan los hilos de las componendas en el Ecuador, donde lo que menos se toma en cuenta a la hora de designar un funcionario para cualquier entidad, es la capacidad y preparación de las personas, sino el palanqueo, el amiguismo, cuando no debería ocurrir así. No se puede deslegitimar a nadie, sea quien sea, sin antes darle oportunidad de probar su capacidad al frente de grandes responsabilidades

No se puede satanizar, ni meter a todos en un mismo saco, al margen de su ideología, con tal de que esté dispuesto o dispuesta a meter el hombro honestamente para sacar adelante al país, que por ahora se cae a pedazos, sumido en un tercer mundismo, preso de la delincuencia, con una desnutrición que espanta, y otros factores que sería interminable mencionar, que solo causan gran indignación e impotencia