La vida es un momento, solo vívela

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Sabemos con cierta certeza cuándo llegamos a este mundo, pero no tenemos ni la más remota idea de cómo ni cuándo nos iremos, por eso es importante mantenernos en paz con todos y todo lo que nos rodea. Con nuestros seres más cercanos y amados, cualquier instante emprenderemos el viaje del que no se vuelve, es bueno tener las maletas listas llenas de cosas bonitas para partir lo más tranquilamente posible. La mayoría de la gente prefiere no pensar, peor hablar del fin de la vida, le huye al tema, le teme no lo asume, en ese proceso se va llenando de equipaje inútil y demasiado pesado que nos hace más tormentoso y complicado el corto camino de la vida.

En esta época en la que campea la inseguridad, más que nunca deberíamos plantearnos la posibilidad de irnos de este planeta, por ello debemos aprovechar las vivencias hermosas con la familia y los amigos como algo irrepetible e inolvidable que debemos disfrutar al máximo de lo que tenemos en aquí y en el ahora, y evocar con profunda gratitud, respeto, admiración y amor a los que ya no están, haciendo fecundar todas las lecciones que dieron un aporte precioso a nuestros días, demostrando que fueron acatadas en toda su magnitud.

Otra de las cosas en las que desperdiciamos el breve espacio de tiempo del que disponemos acá, es buscar con avidez acumular bienes materiales, mucho más de lo que necesitamos, y no siempre con buenos fines, sino, por satisfacer una ambición desmedida que no tiene límites, una inmensa sed de poder, que termina por crearos prioridades innecesarias en el ciclo vital. Está necesidad inútil de creerse poderoso, nos hace desvalorizar todo lo bueno que poseemos que muchas veces tenemos muy cerca

Otra obsesión que ocupa demasiado espacio en cada vida, es la búsqueda incesante de reconocimientos y títulos, no solo los que necesitamos para trabajar y sobrevivir, sino una enorme cantidad, que al final no sirven de mucho o de nada. Deberíamos procurar acumular la mayor cantidad de afectos, momentos felices y esos no siempre están en las riquezas, sino en las cosas simples y sencillas que casi en la totalidad de casos, generan, la armonía, la paz con Dios, que se refleja en la paz con los demás, sin hacer daño a nadie, siendo honestos, primero con nosotros mismos, que se irradiará en todo lo que hagamos, teniendo presente que la vida es un momento y hay que gastarla de la mejor manera posible.