La caña de azúcar

David Rodríguez

No fue únicamente el gusano de seda y la naranja lo que los árabes y moros introdujeron en la península Ibérica; desarrollaron el cultivo de la caña de azúcar que, transportada de la isla Madera al Brasil, condicionaría al desarrollo económico y social de la colonia en América.

La caña de azúcar (sacharum affinar) que vino junto a la naranja Valenciana y a su trapiche, al igual que del Brasil fue a los lares mexicanos por intermedio de Hernán Cortés, su cultivo incrementa en los climas medio y caliente. Se la cultiva en las pequeñas y grandes propiedades, y para la industria casera de panela y aguardiente. Es una base alimenticia en la provincia y también sirve de forraje y alimentación animal y humana.

En los valles, especialmente fronterizos, se incluye la industria casera de la chancaca, que se exporta al vecino Perú. Aunque la industria es, relativamente, atrasada, beneficia a la economía popular; pues, la industria panelera vende directamente su producto y reduce así al mínimo la intervención de la oligarquía exportadora, como sucede con el café. Constituye así una estructura económica que ha llegado alcanzar el sector más importante de la agricultura fronteriza, como la del Valle de Sabiango y los sectores ribereños del río Calvas y del Macará. La caña de azúcar ocupa la más alta densidad económica entre los principales cultivos de la provincia de Loja.

La importancia de este cultivo no se limita a la esfera agrícola. En estos últimos tiempos se ha instalado varias compañías azucareras, en el Valle de Catamayo, con una producción que sobre pasa los 600 quintales diarios. A estas industrias en grande se suman las innumerables industrias caseras de las zonas de Chaguarpamba y Olmedo, que elaboran variedades de dulces y mermeladas.