Fundochamba, sabor y aroma de café

Quilanga, 26 de julio 2022

Juan Luna

Los acontecimientos históricos en la vida de cada pueblo deben conmemorarse y celebrarse para forjar en cada uno de sus habitantes memoria y conciencia histórica. Memoria para relatar los hechos acaecidos y traer el recuerdo de aquellos que elevaron su voz y nos llenaron de gloria; y, la conciencia histórica para llevar a la trascendencia los acontecimientos de la comunidad y sus habitantes.

29 de julio de 1988, marca un antes y un después en la vida de los habitantes que conformaron el floreciente barrio de Fundochamba y desde hace 34 años, fruto de la tenacidad, perseverancia y unidad de sus habitantes fue elevada a la categoría de parroquia fortaleciendo el proyecto de cantonización de Quilanga, que fuera vetado en 1986.

En su permanente búsqueda por mejorar sus condiciones de vida debió, primeramente, liberarse del dominio de los patronos de la hacienda La Elvira, luego, viene un periodo de integración de pueblos y culturas que, en primera instancia denominaron Jumbochanga, luego, Jumbochamba, para finalmente, como fruto de esa fractura histórica entre los comuneros indígenas y los nuevos arrimados mestizos y blancos que la llamaron Fundochamba (https://fundochamba.gob.ec/).

Llegar a la parroquia es toda una aventura. Desde la cabecera cantonal de Quilanga se recorren 12 kilómetros de una asfaltada vía de descenso y ascenso por empinadas lomas, hasta llegar a una ligera planicie y encontrarnos con un verdadero mirador, un parque recreativo-familiar y un gigante letrero en cuyo nombre se plasman la riqueza productiva, social, cultural, religiosa y turística, cuyos habitantes se esfuerzan por mostrar a Loja y al mundo como la tierra con sabor y aroma de café. 

Al caminar por sus angostas y renovadas calles que nos llevan a su iglesia parroquial que está bajo el patrocinio de Santa Marianita de Jesús y la Madre Dolorosa nos encontramos con viviendas patrimoniales de adobe y teja que se combinan con las de construcción moderna. Los apellidos: Cueva, Abad, Jaramillo, Pardo, Girón, Rojas, Jiménez, Romero, Rivera, Conde, Villalta, Tacuri, Cumbicus y Yaguana, cuya herencia de trabajo y de fe han forjado la familia fundochambense, hoy, esparcida por el Ecuador y el mundo.

Su clima semi cálido, templado cálido y templado frío cuya temperatura bordea los 17 grados, convirtiéndola en una tierra apta para lo producción agrícola y ganadera. Su producto estrella el café de altura ha sido y es la luz del progreso. Recordar que en la década del setenta lograron constituir la primera cooperativa cafetalera del sector, si diluyó en el tiempo, pero hoy sus hijos e hijas con renovadas energías se levantan vigorosos en los emprendimientos de Café “La Libertad”, “Fundocafé”, “Danita” “Doña Telva”,

Emprendimientos de gastronomía como “La Cueva”, Bar-Restaurant, de turismo y naturaleza en el barrio El Sauce-Cascadas de Collingora, cuidado y protección de la vizcacha, apoyado por la Fundación Cultura y Naturaleza, artesanías en madera, criadero de tilapia y prospectos artísticos como los de la familia Castillo y hermanos Pardo-Rojas, son una demostración de que siempre hay nuevas y buenas oportunidades, a ello, sumar la preocupación de todas las autoridades por ornamentar la parroquia y sus barrios.

Queda mucho por hacer e insistiré que, nuestro cantón y sus parroquias merecen una atención muy especial en salud gerontológica, pues, estamos acompañados por una población de adultos y longevos que merecen ser atendidos en su integridad. Urge regular espacios para turismo de naturaleza, aventura y agroturismo como alternativas.

Finalmente, mi voz y pensamiento para saludar en su aniversario 34 a “la sucursal del cielo” que integra el pedacito de cielo que es nuestro cantón Quilanga. Saludos grandes y buenos amigos y griten con alegría y esperanza ¡Viva Fundochamba!