Las empresas de triple impacto

Diego Lara León

El paro nacional de junio del 2022 sin duda nos dejó muchas pérdidas, pero también muchas enseñanzas y retos. Cuando hay un conflicto, nunca la culpa es solo de una de las partes. En un conflicto social, siempre hay varios culpables y también muchos que debemos aportar para construir soluciones.

Es innegable que detrás de las formas de protesta de ese paro, formas que no comparto en lo absoluto, hay una realidad social innegable y que no debe seguir invisibilizándose.

En el mundo existe ya una corriente económica llamada “triple impacto”. Hoy en día la mayoría de las empresas persiguen otros fines además de la rentabilidad financiera. Ahora lo más importante es provocar un impacto social positivo, a través de acciones en determinados territorios y realizar prácticas medioambientales que contribuyan a la mitigación del cambio climático.

Las empresas de triple impacto son aquellas que se desarrollan sosteniblemente a partir de la incorporación de 3 pilares fundamentales como son: la mirada social, el cuidado medioambiental y el beneficio económico.

Los empresarios debemos preocuparnos por responder a la solución de una dolencia social o un problema en una región determinada (de preferencia en la zona de influencia inmediata de nuestros negocios). Además, debemos adoptar buenas prácticas como la igualdad en el espacio de trabajo, el trato hacia el empleado y su familia, prácticas comerciales justas y relaciones con proveedores responsables, entre otras.

Para determinar los objetivos sociales, las empresas pueden tomar como norte a los “Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030” de la ONU. Muchas organizaciones ya responden directamente a uno o varios de estos objetivos para establecer metas claras, cuantificables y comparables.

En el apartado medio ambiental se debe incluir a todos los procesos por los que un producto tiene que pasar antes de su inserción en el mercado, es recomendable incluir un modelo de economía circular.

También, se contempla la transparencia con la que las empresas se desarrollan dentro de su ecosistema. Las empresas con un compromiso medioambiental exponen en informes sus procesos y los desperdicios que generan. Estos informes no son obligatorios, pero si necesarios para alcanzar objetivos sostenibles o certificaciones internacionales que avalen estas prácticas.

Las empresas apuntan a una rentabilidad financiera, algo necesario para mantenerse en el largo plazo, pero si este sustento financiero está soportado en pilares de impacto social y medioambiental, entonces si hablaremos de Desarrollo Económico Sostenible.

Demos los pasos necesarios para ser parte de la solución y de la evolución; y, dejar de ser parte del problema.