¿Qué está pasando con la juventud?

Ruy Fernando Hidalgo Montaño

Cuando el próximo 12 de agosto celebremos el Día Mundial de la Juventud, considero oportuno preguntarnos ¿Qué está pasando con los jóvenes de nuestro país, y particularmente de nuestra ciudad?  Las conclusiones a las que llegamos no son tan alentadoras que digamos. La nueva generación enfrenta una grave crisis de valores, e identidad, autoestima, y depresión que a varios adolescentes los mantiene al borde de la desesperación y la desesperanza, y la interrogante surge espontánea ¿Quiénes son los culpables de esta situación? Las respuestas son difíciles de encontrar. Existen varios factores que inciden de manera determinante y hacen más complicado el estado de cosas que ellos deben asumir.

En un mundo tan cambiante y tan competitivo, en donde da la impresión de que el ser humano se ha convertido en un instrumento de producción y mercado, más que en ser de emociones y sentimientos Lo que algunos conocedores de esta problemática, llaman el síndrome de la generación de cristal, refiriéndose a los habitantes del planeta, de este convulsionado, como pandémico siglo 21. Individuos enfrascados en un egoísmo que asusta, gente que va por el camino persiguiendo con voracidad, todo lo que fomente su vanidad y narcicismo, carente de solidaridad lealtad, principios básicos para una convivencia armónica y sólida. Lo realmente lamentable es que, los niños de esta época van recibiendo todo este mal legado que después de un tiempo  lo revertirán con creces a las sociedades futuras.

Ahora mismo, somos mudos testigos de jóvenes que transitan por las aulas y calles de las ciudades sin ningún tipo de ideales o con una superficialidad espantosa; les importa un comino lo que ocurra en su entorno familiar o social; presas propicias del facilismo, mientras menos esfuerzo conlleve una tarea, mucho mejor’; y, si los resultados son instantáneos más estupendo aún. Van por la vida, ostentando una falsa felicidad que ni a ellos mismo los convence buscando refugio en celulares de alta gama, video juegos y todas las plataformas virtuales a su haber, con esto, solo consiguen aumentar su soledad y terminan aislándose de las personas que en verdad los quieren y aspiran lo mejor para ellos. Viven en un mundo raro que, al menos yo, no entiendo

Pero ventajosamente también existe una contraparte buena, son los que se parten el alma por alcanzar sus metas y llegar honestamente a la cúspide de sus sueños; son los que nunca tuvieron padrinos y sin embargo se bautizan, muchos de ellos ni siquiera tienen las tres comidas del día, pero nunca renuncian a sus sueños, sin caer en el consumo de cosas que dan dicha momentánea, y luego generan un vacío inmenso en el alma, según testimonios de gente que pasó por ese falso mundo. Para esos jóvenes se debería implantar políticas de Estado que los ayuden. Mientras tanto, la pregunta permanece vigente, y si alguien tiene la respuesta le ruego que me la diga ¿Qué está pasando con la juventud?