Tú naciste mujer para adorarte
Para vivir conmigo de por vida,
Para sanar de veras la honda herida,
Y hacerme cuan feliz al contemplarte.
Tus ojos iluminan en la oscura
Noche de soledad y de quebranto,
Y su fulgor de estrella intensa, tanto
me conforta en momentos de amargura.
¿Qué será de mi vida si no existes?
Se tornarían los días, turbios, tristes,
Y el alma solitaria, sufrirá.
Ya no tendré ilusiones ni alegría,
Y el corazón que amarte solo ansía,
Transido de dolor se apagará.
ACF.
