Efrén Sarango
Hoy escribo este lirismo
a manera de denuncia
y les pido la renuncia
a los “lindos” del taxismo.
No es que sea escandaloso
y que “joda” de adredito
el asunto es bochornoso
y al ratito me encabrito.
No hay poder ni personaje
que los pongan muy formales
hay algunos tan bestiales
con epítetos salvajes.
No respetan para nada
el semáforo y se pasan,
aceleran y rebasan
con sonora carcajada.
Aceleran a sesenta
por las calles y avenidas
atentando nuestra vida
pues peligro representan.
No hay poder autoridades
que los pongan, pero en horma,
amparados en la norma
y otras leyes especiales.
Hay algunos insolentes,
cara sucia y malhablados
que nos tratan los malvados
como “guachos” indigentes.
Ayayay si les reclamas
por el precio exagerado
te contestan desbocados
sin andarse por las ramas.
Debe haber, y no lo dudo,
de este grupo, responsables,
muy serenos, muy amables
cara alegre y no trompudos.
Ayayay es un tormento
por las formas inhumanas
de llevar a las paisanas
en carrera y sufrimiento.
Hoy escribo este lirismo
a manera de denuncia
y les pido la renuncia
a los “lindos” del taxismo.
No es que sea escandaloso
y que “joda” de adredito
el asunto es bochornoso
y al ratito me encabrito.
