Elecciones en la era post-COVID

Christian Cano Zambrano

La importancia de las elecciones periódicas, justas, confiables y competitivas, se reconoce como uno de los principales instrumentos procedimentales que tienen las democracias contemporáneas. Si bien la democracia no queda reducida solo a los procesos electorales, estos son el mecanismo para que los ciudadanos ejerzan su poder de intervenir en las decisiones políticas mediante la selección de sus gobernantes y representantes, de manera que puedan o renovar, o revocar el mandato al reafirmar o rechazar las formas y objetivos de sus acciones para abrir paso a otro tipo de propuestas y políticas de gobierno.

Los procesos electorales requieren de una amplia y constante participación de la colectividad, para dar cabida a la pluralidad de voces y opiniones de cada sociedad, formar parte de partidos políticos, el derecho de postularse para ser votado y convocar a ciudadanos, simpatizantes o militantes de su partido o corriente ideológica para debatir sobre el proyecto de gobierno.

En esta extraña tensión con la que gobernantes y ciudadanos convivimos aún, muchas naciones han descubierto que, de la salud democrática, en buena medida también depende la sostenibilidad de la lucha contra la pandemia. Por lo tanto, es imprescindible preservar el funcionamiento de instituciones públicas fundamentales. Tales como la red pública de salud, los organismos de seguridad, los tribunales, los parlamentos y también con una nueva configuración, la dinámica electoral.

Las elecciones, como procesos políticos que regulan periódicamente el acceso al poder, son también procesos cívicos que le dan estructura a nuestras vidas en sociedad. Constituyen un mecanismo inmejorable de resolución pacífica de conflictos, así como de liberación de tensiones colectivas. En una frase, las elecciones son columna vertebral de toda sociedad democrática. 

La crisis por COVID-19 ha entorpecido la realización de elecciones en diferentes partes del mundo. En algunos casos se ha privilegiado exitosamente tanto el ejercicio de los derechos políticos como el derecho a la salud y en otros incluso se ha llegado al extremo de tomar medidas restrictivas de los derechos políticos.

Al momento, la comunicación política moderna nos ubica en el desarrollo de los medios de comunicación, donde la transmisión de mensajes por parte de partidos políticos y ciudadanos o bien entre gobernantes y gobernados están presentes

La relación entre la clase política y los medios, y de estos con el ciudadano, es muchas veces crítica. En la actualidad los políticos necesitan de los medios para hacer llegar al público sus programas y políticas, de suerte que los gobiernos gastan fuertes sumas de dinero en los servicios de relaciones públicas, y los partidos políticos a su vez en gabinetes de prensa y expertos de marketing político.

De esta forma, las redes sociales se convirtieron en un medio estratégico que potenció la participación política de los ciudadanos en el contexto de pandemia y en las referidas circunstancias de inestabilidad política, económica y social.