El tierraplanismo como parte de la posverdad

David Rodríguez

Los tierraplanistas son una comunidad muy activa y en constante crecimiento con centenares de militantes repartidos por todo el mundo, y como algunos sabrán, afirman que vivimos en una tierra plana e inmóvil situada en el centro del universo y rodeada de un abismo inhabitable.

En este modelo, que les sugiero investigar, los continentes estarían repartidos alrededor del polo norte, que sería el centro de la circunferencia, mientras que la Antártida sería un muro de hielo que cerraría el perímetro. Las estrellas serían pequeñas luminarias incrustadas en una cúpula celeste sólida, y consideran que el modelo de la tierra redonda y el heliocentrismo son una conspiración dirigida por científicos, gobernantes, pilotos y astronautas para desacreditar al ser humano de su posición hegemónica en la divina creación.

Ahora mismo puede que pienses en métodos para desmontar este modelo, o puedes ser empático y creer que este grupo, en pleno siglo XXI, es de lo más adorable. Sin embargo, los animo a conocerlos y a sus argumentos a través de producciones audiovisuales subidas a la web. Parece ciencia ficción, pero son personas como nosotros. A priori, podríamos tumbarlos con la docena de campos de estudio que han superado el método científico, pero también con cosas simples como: un vuelo desde Sídney a Buenos Aires; mostrarles las documentaciones sobre las expediciones transantárticas desde el siglo XIX; o una excursión a la estación espacial, pero está claro que no creerán, para ellos es ciencia-ficción, y eso es un problema.

Da la impresión de que, en cualquier momento, este gran circo destapara a un grupo de habilidosos sociólogos o a una campaña de marketing, pero me temo que no, esto va en serio. Y ojo con la condescendencia, no hay nada más exasperante que discutir con un negacionista, un tierraplanista o un creacionista, porque son personas listas y preparadas para el debate, mucho más que la media, ellos son capaces de abrumarte recitando citas, descubrimientos, silogismos y experimentos que por lo general te pueden hacer dudar por un instante, pero cuando consigues reaccionar, ellos se enrocan entre la fe y el consenso de sus estatutos, calificando cualquier evidencia certificada por el método científico como tu opinión y los argumentos derrotados se levantan a la batalla en una estrategia de desgaste.

Los creacionistas bíblicos, pertenecientes a las ramas del protestantismo anglosajón ortodoxo, son también tierraplanistas, impermeabilizan frente a la ciencia metodológica y disponen de todo un arsenal de argumentos que amalgaman fe, ciencia y pseudociencia para adaptar la realidad presente y pasada desde el axioma del dogma a la interpretación literal de los textos bíblicos.

Da igual lo que diga las disciplinas científicas, no importan los métodos de datación. Según ellos, la tierra tiene 6.000 años, el ser humano fue creado del barro y los dinosaurios convivieron con los seres humanos; y con estas conclusiones, no dudarán en usar los fondos de sus benefactores para fundar universidades abanderadas bajo la denostada palabras ciencia, de forma que existen verdaderos templos del creacionismo científico, aunque en sí mismo suene a contradicción

Los animo a conocer a los tierraplanistas, porque el debate es interesante en cuanto a la mecánica de la psicología social, podríamos pensar que estos son resquicios que arrastramos del pasado, pero es curioso que la postura del creacionismo científico se ha ido radicalizando con los años. Si buceamos un poco hasta el principio encontraremos que son mucho más concesivos al génesis, y encuentran que hay más enseñanza y metáfora lo que desestima la condescendencia de los que piensan que esto es un pensamiento a medio camino de la evolución social.

Existe todo un mecanismo de posverdad y nuestro siglo es un terreno fértil.