Iniciamos campaña ¿cuán preparados estamos para elegir adecuadamente?

Edwin Villavicencio

El próximo 05 de febrero elegiremos autoridades seccionales, vocales del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Cpcss) y Consulta popular del Gobierno. Según varios especialistas, una sobrecarga de información al elector promedio, que, en teoría, no se prepara ni accede a información veraz en torno al mecanismo de elección, candidatos de las distintas dignidades, planes de trabajo, candidatos para conformar el Cpccs, sus roles y perfiles, peor aún de los anexos del referéndum, ya que, dentro de estas ocho preguntas, en el caso de ser positivas en la jornada electoral, cambiarán la estructura de varias instituciones del Estado, sus roles, facultades, competencias, ámbito de acción, compensaciones y otros.

Si bien, el ciudadano promedio presta casi toda su atención a la elección seccional, no deja de ser necesaria la apertura de espacios para que puedan conocer y decidir a integralidad sus opciones, de manera crítica y reflexiva, sin embargo, por esta sobresaturación de opciones, la respuesta será meramente a través de la confirmación de sesgos de cada votante y la continuidad del tránsito, en el círculo vicioso de la dictadura de la mayoría, donde a pesar que en términos democráticos, no hay método para que acceda al poder público el “mejor preparado”, ni variables que determinen “la mejor opción”, la mayoría elegirá aún en contra de su bienestar, únicamente confirmando sus preferencias del momento y los sesgos que mantuviese al ejecutar su voto, o, simplemente recibiendo simpatía por las “opciones” con mayores opciones de ganar.

En este sentido, según Sartori (1994: 16) tenemos que “el pueblo que decide en términos de principio mayoritario absoluto es, las más de las veces, un cuerpo que representa al pueblo y que refleja, en gran parte, a la mayoría que lo elige. Al final de este trayecto queda como cierto que el pueblo contabilizado por el principio mayoritario absoluto se divide en una mayoría que toma todo y una minoría que pierde todo, lo cual permite a la mayoría si así se quiere, reducir a la minoría (o minorías) a la impotencia, lo cual no puede ser permitido”.

Únicamente la elección de concejales en listas plurinominales, de tipo de lista cerradas y bloqueadas, por el método Webster, de coeficientes discontinuos, en teoría, da la apertura de la representatividad en los órganos legislativos a las minorías, sin embargo, este método por el tipo de lista, presenta sus críticas metodológicas para convertirse en curules, en función de la decisión en una elección determinada.

Por lo expuesto, al parecer nuestros electores aún no está listos para elegir adecuadamente, debido que, en primer lugar, no se informan o llegan a informarse para tomar decisiones desde un punto de vista racional o reflexivo; en segundo lugar, no entiende el concepto de democracia por mayoría y las implicaciones de la conformación de sus antagónicos (el respeto a la pluralidad, principalmente), y, tercero, en esta ocasión, la sobresaturación de información para según variables por tipo de elección y/o referéndum, elegir conforme a su perspectiva de “elección racional”.