Propósitos

Fernando Oñate-Valdivieso

Hemos completado una nueva órbita alrededor del sol y como es costumbre, los seres humanos han despedido el año; y en el nuevo, han puesto la mira al futuro pensando que se abre una nueva oportunidad. La gente se plantea nuevos objetivos, intenta cambiar malos hábitos, cierra ciclos, etc., ¿será que no somos conscientes que todos los días tenemos la oportunidad de empezar de nuevo?

Si de propósitos para el nuevo año se trata, propongo algunas ideas:

Que sea un año para agradecer a Dios: “El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias” (Salmos 28:7) y como no darle gracias si “has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido” (Salmo 63).

Que sea un año para obedecer a Dios: Le contestó Jesús: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra morada en él.” (Juan 14). “El que obedece a mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”. (Mateo 12).

Que sea un año para confiar en Dios: “Bendito el hombre que confía en el Señor y pone su confianza en él. Será como un árbol plantado junto al agua que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia y nunca deja de dar fruto” (Jeremías 17).

Que sea un año para perdonar: “Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo” (Efesios 4). “Si tu hermano peca, repréndelo; y, si se arrepiente, perdónalo. Aun si peca contra ti siete veces en un día, y siete veces regresa a decirte “Me arrepiento”, perdónalo” (Lucas 17).

Que sea un año para pedir perdón: “Un amigo ofendido es más difícil de recuperar que una ciudad fortificada. Las disputas separan a los amigos como un portón cerrado con rejas” (Proverbios 18).

Que sea un año para arrepentirse de nuestras malas acciones: “Si mi pueblo se humilla, y ora, y busca mi rostro, y se arrepiente de sus caminos malvados, los oiré desde el cielo y perdonaré sus pecados y restauraré su tierra” (2 Crónicas 7), y no hay mucho tiempo pues Jesucristo dijo “Arrepiéntanse de sus pecados porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3).

Que sea un año para vivir el presente: El pasado ya no existe, el futuro quizá no llegue, solo tenemos el hoy, “No se preocupen por lo que sucederá mañana, pues mañana tendrán tiempo para hacerlo. Ya tienen suficiente con los problemas de hoy” (Mateo 6).