Época de encuestas y proyecciones

Diego Lara León

Recuerdo la primera vez que aun siendo estudiante de la Facultad de Economía realicé mi primera encuesta a una población. Mi misión era detectar falencias en el servicio de una institución financiera en las diferentes agencias que tenía a lo largo de la provincia de Loja, desarrollé un número determinado de encuestas por cantón (de acuerdo a la muestra estratificada), eran 20 preguntas que debía realizar a cada encuestado. Sin embargo, me encontré con la gente de la provincia, gente sencilla, gente buena y gente que le gusta conversar, por eso al tercer encuestado yo ya sabía cuál era el problema en el servicio de esta institución y no había realizado ni 4 de las preguntas de cada encuesta, lo que estaba teniendo era una amena entrevista, una bonita conversación que me estaba generando mucha información, más de la que había pensado obtener con mis 20 preguntas.

Fue la primera vez que entendí que la encuesta si bien es cierto es el instrumento de levantamiento de información más usado, también es el más abusado y tiene muchas limitaciones. Existen variados instrumentos de levantamiento de información y algunos más eficientes que la encuesta. Por lo tanto, aprendí a saber cuál es la ventaja y cuál es la limitación de una encuesta.

Una encuesta no es otra cosa que la determinación de una realidad puntual de un sector de la población llamado muestra, en un tiempo determinado, es como una fotografía de una realidad, fotografía que es estática y plana.

En tiempo de elecciones se usa mucho la encuesta, quizá porque el costo y la forma de obtener información es más sencilla. Pero también se abusa mucho de ella, algunos candidatos creen que, con emitir resultados falsos de supuestas encuestas, la población se va a inclinar a votar por ellos, esta elección determina que esa práctica ha sido castigada por el electorado, la honestidad nunca ha pasado de moda.

Una encuesta permite determinar un comportamiento o una tendencia de una población en un momento específico; la encuesta mediante una fórmula estadística consulta a un segmento de la población, que, con su margen de error, tiene casi las mismas características de toda la población. Es por ello que el resultado de una encuesta bien hecha siempre va a tener un margen de error. Normalmente y dependiendo del rigor técnico ese margen de error oscila entre 5% a 1%, ahora se usa mucho el error del 3% para este tipo de estudios.

Un error de 3% quiere decir que los resultados pueden moverse 3 puntos hacia arriba o hacia abajo, hacia la derecha o hacia la izquierda, hacia un candidato o hacia el otro.

Los datos son importantes para tomar decisiones, sin embargo, existen más parámetros fundamentales que deben ser considerados para decidir, como por ejemplo el voto en las elecciones.

No todas las encuestas son creíbles, no todas las encuestas son falsas.

Aprendamos a identificar la buena información y a analizarla. Un resultado producto del engaño nunca será un buen resultado.