Vender desde la esencia

Por: Sandra Beatriz Ludeña

La gran falla en la preparación de nuevos emprendedores es que se enfocan en aprender a producir el bien o el servicio que ofrecerán a su público objetivo, pero pasan por alto una parte fundamental del proceso, esencial y muy importante es aprender a vender; pero aun sabiendo hacerlo, no es suficiente, porque para tener éxito en las ventas es necesario integrar espíritu, técnica y corazón, cuando se logra esta trilogía todo es posible.  A qué me refiero, a continuación, lo explico.

Son tantos emprendedores que se han frustrado en el intento, puesto que sus productos y servicios no se venden, incluidos aquellos que se dedican a explotar su talento y creatividad como productores de ilustraciones, videos, música, arte digital, poesías, entre otros, todos están sentenciados al fracaso, porque los contenidos no se venden solos.

La verdad es que todo es más difícil cuando no tenemos un sistema, por esto, a través de este comentario quiero compartir la buena noticia que no es necesario ser un experto en ventas para lograr vender, solamente tenemos que aplicar un sistema que logra integrar espíritu emprendedor, técnica, y pasión para accionar, así la creatividad puede dar frutos sin esfuerzo mes a mes.

En consulta y con emprendedores que buscan mis mentorías, enseño a diario a analizar la estructura interna y externa de los emprendimientos, para esto identificamos las fortalezas que refuerzan y las debilidades que hay que superar; por otra parte, las oportunidades que pueden aprovechar en el entorno y las amenazas que no dan tregua.

Cuando los emprendedores aprenden a identificar estas variables, la vida se les hace muy sencilla, porque pueden vender con estrategia, y desde el espíritu emprendedor, haciendo uso de técnicas sencillas y buscando crear una cadena de valor, propiciando el bien al prójimo, las ventas se desenlazan de forma irresistible.

Algunos dicen: “para todo lo demás funciona, pero para lo que yo vendo no”.  Lo que sucede es que hay ofertas gratuitas, que ofrecen información fragmentada, pero no llegan a la esencia de las cosas. 

En mi diario accionar me ha tocado vender desde ideas hasta planes inimaginables.  Vender cosas intangibles es más complicado; sin embargo, yo he logrado transformar el pensamiento de personas rígidas y hemos llegado a consensos para el bien de los involucrados, todo esto desde la aplicación de un sistema que integra, espíritu emprendedor, técnica negociadora y deseo de hacernos el bien. 

Los resultados vienen de seguir el proceso.  Inclusive si fracasamos, ese resultado es producto de inconscientemente aplicar un sistema defectuoso que nos hizo fracasar sin remedio.  Por todo esto, vender desde la esencia es la clave.