La decisión del domingo

Diego Lara León

Llegamos a la vida a tomar decisiones, no lo había pensado por eso me sorprendí cuando leí que los seres humanos tomamos alrededor de 1.500 decisiones por hora, obviamente muchas de ellas inconscientes, rutinarias y nada complejas.

Nuestro cerebro debe sacar recursos y energía para estar en una constante toma de decisiones. Uno de los recursos es la intuición, que nos permite tomar las decisiones sencillas y rutinarias; y, el razonamiento, para las decisiones más complejas y trascendentales.

Napoleón Bonaparte decía que nada es más difícil y más precioso que ser capaces de tomar nuestras propias decisiones.

La Teoría de la Abundancia afirma que el tener muchas alternativas para decidir no siempre es bueno, pero el riesgo a una decisión equivocada es preferible a la indecisión.

¿Podemos saber si siempre elegimos bien?, pues no, no se puede. La opción u opciones que no tomamos serán siempre una interrogante, en economía eso se llama costo de oportunidad.

La decisión no tomada puede traernos culpa, incertidumbre y ansiedad. ¿Por qué sufrir por aquello que no pasará y nunca sabremos si hubiese funcionado o no?

Lo peor que podemos hacer es dejar que la vida pase frente a nosotros y no arriesgarnos a decidir.

Considero un error rehuir a decidir, para no ser partícipe de las consecuencias de la decisión. Escucho a personas decir, yo no voto o voto nulo, porque no quiero ser responsable de lo que el elegido haga, ¿no será eso peor que decidir? Obviamente todos tenemos la libertad de elegir a quien sea de nuestro agrado o no elegir, pero ¿y las consecuencias de mi indecisión?, ¿será que estamos dejando pasar la vida sin ser protagonistas? ¿Podemos reclamar por algo de lo que no somos partícipes?

Administrar la cosa pública es sin duda complejo, es una decisión de vida para quienes postulan por un cargo de elección popular y para quienes deciden elegir entre los diferentes candidatos.

Al menos yo, agradezco a quienes tuvieron la decisión de involucrarse en política, agradezco también a quienes decidan acudir a las urnas. “La peor de las democracias siempre será mejor, que la mejor de las dictaduras”, y por supuesto la democracia se basa en promover y respetar la decisión del pueblo.

Que el próximo domingo sea una fiesta de la democracia. Que el lunes todos abracemos a los ganadores y trabajemos unidos. Los grandes objetivos de la sociedad se construyen en conjunto.

Salgamos a votar y a decidir, decidamos no solo con la intuición, sino con el razonamiento.

Mi reconocimiento especial a los funcionarios del CNE, a quienes he visto trabajar más allá del cansancio para ser los gestores y los custodios de la sagrada decisión popular, brindemos nuestro agradecimiento a los compatriotas que el domingo trabajarán por nuestra democracia.

Que este domingo pierda la pobreza, la del espíritu y la del cuerpo; y, que gane la democracia, la sociedad y la esperanza de un mañana mejor.