El populismo como estrategia de engaño

Los entendidosen la materia aseveran que el “populismo es una experiencia de movilización socio-política en la cual sectores ‘marginados’ son manipulados por líderes demagógicos” que se aprovechan de la pobreza y la marginación en que viven amplios grupos sociales, quienes ante la desesperanza ven la tabla de salvación en quien se conduele de su situación, aunque sea solo con promesas.

El populismo siempre cuenta con uno o varios líderes carismáticos, sentimentales, hábiles parlantes, cuyo propósito es imponer la voluntad del “pueblo” contra todos los obstáculos y necesidades, con signos de protección de los supuestos peligros que amenazan a los grupos sociales desposeídos.

Los populistas infunden miedo e inseguridad con relatos reales pero pesimistas y advierten de los supuestos peligros de ciertos grupos de población, como minorías étnicas, feministas, personas LBTBIQ o migrantes. Alegan que sectores, como los partidos políticos y otros activistas, son antipatriotas y suponen un peligro para la cultura nacional.

Ecuador ya vivió el fenómeno populista con Velasco Ibarra que ofrecía sembrar de carretas al país, construir puentes donde no hay ríos y darle dignidad al indio ecuatoriano, aunque en cinco presidencias no logró. Con el sucretizador que quiso comerse el arroz con gorgojo, tampoco. Con el feroz León y su espejismo de pan techo y empelo, nada. Con el Loco que ama y la fuerza de los pobres, naranjas. Con el Loco que odia y su socialismo del siglo XXI, igual. Con Laso y su “gobierno del desencuentro”, lo mismo.

¿En la actual situación política que vive el país, hay candidatos con rasgos populistas? Pueda que sí. Los más sonados[LA1]  como Otto Sonnenholzner, Jan Topic y Fernando Villavicencio, al perecer están en sintonía con la real problemática del pueblo ecuatoriano como: falta de fuentes de trabajo, inseguridad ciudadana y la campante corrupción. Pero el que da en el clavo es Villavicencio porque asevera con firmeza que combatiría a los narcos; a la mafia política, petrolera, del Seguro Social, de las telecomunicaciones.

Pero claro, hay diferencias abismales entre estos tres candidatos. El caso de Sonnenholzner ya fue gobierno con el bolerista “Toda una vida” y en plena pandemia desertó porque no pudo. Topic es un ausente desconocido que con poses de Rambo piensa acabar con la delincuencia. En cambio, Fernando Villavicencio ha estado en pie de lucha por dos décadas, donde las papas queman; ha combatido con valentía y frontalidad a la corrupción, desde el periodismo. Aunque le quedaría poco tiempo para hacer tanto.

     En todo caso, los populistas son virulentos, apasionados, intolerantes, hablan muy bien, son “guapos”, le “meten al bolsillo” al pueblo, al tocarle la tecla del sentimiento cuando les relatan las angustias y las penas en que se debaten las mayorías. Por ello hay que abrir bien los ojos este 20 de agosto, porque esos líderes, cargados de emocionalidad, venden la imagen de que están mejor preparados para resolver los problemas que los otros contendores no podrían. Luis Antonio Quizhpe/  jasluisnap1@gmail.com