La mala hierva

Por: Sandra Beatriz Ludeña

Henry Miller en uno de sus textos señala: “De todas las existencias imaginarias que prestamos a las plantas, a los animales y a las estrellas, quizá sea la mala hierba la que lleva una vida más sabia. Bien es verdad que la hierba no produce ni flores, ni portaaviones, ni Sermones de la Montaña.

Pero, a fin de cuentas, la hierba siempre tiene la última palabra. A la larga todo vuelve al estado China, es lo que los historiadores llaman habitualmente las tinieblas de la Edad Media. No hay más salida que la hierba. La hierba solo existe entre los grandes espacios no cultivados. Llena de vacíos. ‘Crece entre’ y en medio de otras cosas. La flor es bella, la berza es útil, la adormidera nos hace enloquecer. Pero la hierba es desbordamiento, toda una lección de moral”.

Esta es una reflexión como “esa mala hierba, que crece exuberante, en medio de las cosas, ycrece por el medio, es una fuga, sin raíces, sin tallos, sin punto de partida, es más bien un delirio sin enraizamiento, sin porvenir, es como el impulso de esa hierba, de la raicilla que toma direcciones inesperadas donde el texto se ramifica, se pliega y se multiplica a partir de un punto cualquiera que crece en el medio y por el medio y a ella se aferra y le canta… más allá de las tinieblas, de los poderes que desborda en los límites de su propia creación”.

Muchas veces cuando desbrozo la llamada “hierva mala”, no puedo evitar sentir algo de remordimiento, su persistencia de vida ante las sequías, ante la falta de cuidados, es decir, su absoluta indefensión y su capacidad para resistir, trae algo así como un mensaje. No podría haberlo descrito mejor Miller, algo que al parecer no tuviera sentido, no da flores, no da frutos, pero su persistencia, termina por vencer.

Se extiende, llena los vacíos, no hay en su naturaleza límite, ni razón. Por tanto, es despreciada, se encuentra abajo, es pisoteada por hombres y animales, recibe de todo, tiene cierta semejanza con el destino del agua, que corre sin importar por dónde corre, la hierba mala crece, simplemente crece. Es la vida que se filtra aún por las más ajustadas grietas.

Esa resistencia, esa capacidad de lucha contra sus circunstancias que no cambiarán jamás, porque como hierba común, que no adorna, que no sirve, la condena, pero seguirá naciendo, extendiéndose, a pesar de las inclemencias, de las acciones detractoras contra su naturaleza. Pero la hierba es toda una lección de moral o desbordamiento.

La instrucción del escritor es genial e inapelable, con ese contenido socio-político fundamental, porque en la sociedad hay tanto así intrascendente, sin embargo, seguirá reviviendo, extendiéndose, a pesar de que todo esté en contra. Porque lo que a nuestro ojo no tiene sentido, lleva insospechada misión.