El conflicto entre Palestina e Israel son hechos y acciones que datan de muchos años e inclusive siglos atrás.
Cierto e innegable es que el pueblo judío, no solamente de lo que actualmente conocemos con Israel sino de todas las personas en el mundo y que a través del tiempo se han identificado como judíos, han sufrido ataques y persecuciones como en España, por ejemplo, notoriamente marcado durante el siglo XV y XVI.
Quizá, de buenas a primeras, muchos no sepan de la persecución hacia los judíos en épocas antiguas, pero, tal vez sí sepan de, aunque en mínima medida —ya sea por textos escolares o redes sociales—, lo ocurrido con los judíos en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
Auchwitz- Birkenau, Chelmno, Sobibor, Treblinka, Belzec y Majdanek, son nombres y lugares que resuenan con dolor en el corazón y alma judía. Pero después del segundo conflicto global del mundo cabe preguntarse: ¿Israel siguió siendo la víctima o se convirtió en victimario?
Hay que ser claros y honestos. El actual Estado de Israel, aquel que se fundó en 1948 era llamado antes Mandato de Palestina, una entidad territorial administrada de facto por el Imperio Británico, el cuál secundó a Israel en su pretensión de crear un estado para los judíos mayormente. Pero es aquí donde las cosas cambian y no para bien, en 1948 la recién nacida nación de Israel comenzó con el pie izquierdo, al mantener conflictos con sus países vecinos, mayormente musulmanes, los cuales tomaron esta postura a raíz del poco respeto e inclusión de las demás culturas y pueblos que habitaban en esta nueva nación, especialmente contra musulmanes.
Ataques de odio de parte y parte, saqueos y baños de sangre han sido el pan cotidiano o más bien el matzá cotidiano, en la llamada Tierra Santa, que ha llenado su cielo de gritos de dolor y sus calles de hambre y miseria.
Repudiable es el hecho de que los criminales y terroristas de Hezbolá y Hamás han cometido actos innombrables en contra de civiles judíos inocentes que están muy pero que muy apartados de temas bélicos, pero las retaliaciones de Israel no hacen tampoco ningún miramiento entre militares y civiles. El gobierno israelí no tiene ningún empacho en bombardear un puesto militar terrorista musulmán o un hospital lleno de enfermos y heridos que tratan de convalecer de sus heridas físicas y emocionales. El gobierno y los palestinos de bien buscan la soberanía de un estado al cual tienen pleno derecho de pertenecer, pues Israel no les brinda las garantías necesarias para poder subsistir en paz. Lamentablemente este tema es como una ventana sucia, donde solo fijamos nuestra mirada en el exterior, en lo que hace Palestina y no nos dedicamos a analizar, a ver que es lo que hay detrás de esa ventana, en lo que hace Israel y que se niega a admitir.
Israel ni siquiera es un estado reconocido de manera total, cerca del 13 o 14% de los países miembros de la ONU no reconocen a Israel y quizá muchos tiendan a pensar que estos porcentajes corresponden a países de confesión musulmana pero no es del todo cierto, pues hay países que incluso sin tener una religión oficial no reconocen a este “país”, debido a varias cosas, entre ellas los abusos que cometen contra población palestina inocente.
No sé si, como en el caso de Bolivia que, en días recientes, rompió relaciones diplomáticas con Israel, sea suficiente para parar esta barbarie, pero sí creo que es un paso importante, porque con esto queda demostrado que varias naciones del mundo no quieren por vecino o aliado estratégico a alguien que cuenta las cosas y los hechos de manera nada objetiva. Espero y aspiro que el gobierno de nuestro amado Ecuador, tome cartas en el asunto y condene de manera imparcial y objetiva esta masacre que ya se va cobrando cerca de 10.000 vidas inocentes, o cuando menos, el gobierno haga un replanteamiento de los acuerdos y relaciones con Israel.
Todas las naciones del mundo están en la obligación de apoyar la libre determinación de los pueblos, y más aún el de Palestina, que, por buscar su libertad y sus derechos, ha sido cruelmente vilipendiada y burlada por un país lleno de resentimiento y temeroso de perder su esfera de influencia en Oriente Próximo.
Auguro de todas formas, la paz en esta región del mundo, pero una paz integral, en el que se fortifiquen y respeten los derechos de cada una de las personas en ese rincón del planeta.
José Alexander González Quizhpe
Cédula de Identidad: 1105631152
