Por José Antonio Mora
En el vasto y diverso paisaje cultural lojano, uno no puede dejar de admirar y reconocer la obra y vida de Salvador Villa. Un artista que no solo ha dejado una huella en la escena artística de Loja, sino que ha grabado su nombre con letras doradas en la memoria cultural de nuestra nación.
El recorrido artístico de Villa comenzó en la Universidad Técnica Particular de Loja, donde se adentró en las Bellas Artes.
Pero su pasión y compromiso con el arte y la cultura se evidenció aún más en su activa participación en la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión Núcleo de Loja, donde no solo fue un miembro activo, sino que también tomó las riendas como director de la Sección de Artes Plásticas.
Los títulos y cargos pueden hablar de su contribución administrativa, pero es su arte el que habla de su alma. Como expresidente de la Asociación de Artistas Plásticos de Loja y profesor promotor-director del grupo de Artes Plásticas Eduardo Kingman Riofrío en CUDIC, de la Universidad Nacional de Loja, Villa ha cultivado y moldeado a jóvenes artistas, sembrando en ellos su amor y respeto por el arte.
Coordinar los Salones de Pintura Contemporánea Latinoamericana en cuatro ocasiones es prueba de su esfuerzo por conectar Loja con el arte de toda Latinoamérica, y su papel como director del Taller de Arte Metamorfosis XXI muestra su constante búsqueda de innovación y transformación en el arte.
Y mientras Villa ha dejado su impronta en Loja, también ha llevado el nombre de nuestra tierra a escenarios artísticos de alto renombre, como la Bienal de Dibujo Banco Intercontinental en Guayaquil y la primera pre-Bienal de Pintura en Cuenca. Su estatus como invitado especial en el segundo y sexto Salón de Pintura Contemporánea Latinoamericana en Loja habla de la estatura y respeto que ha ganado en el mundo del arte.
Loja, como cuna de grandes artistas, tiene el honor y el deber de homenajear a Salvador Villa, quien no es solo un artista, sino un promotor, un educador y un embajador del arte lojano. Su vida y obra sirven de inspiración para las generaciones presentes y futuras de artistas lojanos. Salvador Villa, más que un nombre, es un legado. Una estampa que permanecerá indeleble en los anales de la historia artística de Loja.
