Por José Antonio Mora
Cuando el cosmos crea genios, los viste de anonimato. Así, en medio de la sutil quietud de Zapotillo, nació Dans Dagoberto Vilela, un lojano que, con su esencia, lograría tatuar una nota musical y una pluma literaria en el corazón del Ecuador.
Desde la custodia de su bisabuela en los primeros años de su infancia, pasando por su estadía en Catamayo y su eventual traslado a Loja, Dagoberto caminó por la vida con una melodía interna, dictada por el compás de su corazón. Al culminar sus estudios secundarios y, luego, universitarios, parecía destinado a seguir un sendero académico trazado en la tinta y el papel.
Sin embargo, su alma tenía otros planes.
La música, su lenguaje universal
La primera vez que Vilela presentó sus composiciones al mundo, fue una muestra de amor a su tierra natal. «Hasta que pierda la vida» y «Pueblo mío», fueron las cartas de presentación que establecieron un pacto eterno entre él y la música.
Desde festivales escolares hasta concursos nacionales, su voz se erigió como estandarte del talento lojano.
Formando parte de diversos grupos musicales, Vilela exploró distintos géneros y timbres. Pero más allá de la música, sus letras, cargadas de emoción y pasión, hablaban por sí solas. Sus más de 500 composiciones, de las cuales muchas han sido grabadas y reconocidas internacionalmente, se convirtieron en el retrato sonoro de un Ecuador sentimental, amante y orgulloso.
Un poeta en esencia
Pero Vilela no solo destilaba melodías, su alma también se traducía en palabras. En 2001, nos presentó «Recuerdos y Vivencias», un mosaico literario que narra fragmentos de su vida, entretejiendo anécdotas y poesías. Al año siguiente, en «Algo de ti», Dagoberto nos regala una compilación poética, testimonio de su capacidad de sentir y traducir la vida en versos.
Loja, tierra de poetas y cantores, se siente honrada de tener entre sus hijos a Dagoberto Vilela, un hombre cuya vida ha sido un sinfín de melodías y letras. Porque, al final del día, el verdadero legado de un artista no se mide en premios o reconocimientos, sino en cuántos corazones ha logrado tocar. Dagoberto, con su música y su pluma, ha tocado, y seguirá tocando, innumerables almas.
Hoy, desde este rincón lojano, elevamos un tributo a Dans Dagoberto Vilela, el hijo predilecto de Zapotillo, el maestro de las melodías y el poeta de Loja, que ha dejado una huella indeleble en la historia cultural de nuestra tierra.
