El baúl de los recuerdos: Celebrando los sesenta y siete años de Radio Centinela del Sur

Efraín Borrero E.

Víctor Ángel Ojeda Feijoó, inteligente y destacado periodista que ha incursionado exitosamente en todas las ramas de la comunicación, y que fue parte de ese medio de difusión, publicó su voluminoso libro “Historia de la Radiodifusión en Loja”, en el que hace una relación detallada sobre la creación y trayectoria de Radio Centinela del Sur.

En esa obra es posible conocer que Flavio Ernesto Coronel Illescas, hijo primogénito de Ernesto Coronel Bustos y Virginia Illescas, quienes vinieron en 1936 de la provincia del Azuay con sus hijos, para abrir horizontes de grandeza en esta tierra acogedora y cosmopolita, se autoformó como radiotécnico y por su mente rondaba permanentemente el anhelo de producir radiodifusión.

En 1948 hizo realidad su sueño al hacer el montaje técnico y crear Radio Ondas del Zamora, junto a un grupo de entusiastas lojanos, siendo la primera comercial en nuestra ciudad, pero fue en 1956 que cristalizó su gran proyecto de radiodifusión con la construcción técnica y puesta en marcha de Radio Centinela del Sur, que era viable e ideal para esa época. Víctor Ángel dice que el dieciocho de noviembre de ese año, a las 14h30, esa estación radial vio su primera luz. El show de inauguración y los primeros programas se cumplieron por todo lo alto.

Previamente, Flavio Ernesto Coronel Illescas dio un discurso muy emotivo en el que expresó: “Entrego a las autoridades y a la ciudadanía esta radiodifusora llamada a ser la defensora de las inquietudes y aspiraciones del pueblo lojano; de esta noble colectividad que me abrió sus brazos, su corazón y me da la oportunidad de trabajar junto a ella “al impulso filial del amor”. De esa forma constituyó a la radio en depositaria de los anhelos y aspiraciones de los lojanos y en la tribuna en donde se levante la voz altiva en contra del centralismo y el abandono, al margen de todo lineamiento político.

Cumplida su misión, Flavio Ernesto decidió entregar la posta de esa gran obra de servicio colectivo a su hermano José, quien lo había acompañado desde el inicio en tareas operativas y administrativas, transfiriéndole por venta los derechos de propiedad de la estación radial, en 1964.

Don Pepe y su maravillosa esposa, Marianita Vélez de Coronel, asumieron el reto con optimismo pensando siempre que la radio debe promover el desarrollo cultural, social y comercial de Loja y su provincia, y con la certeza de que, Centinela del Sur, se convierta a lo largo del tiempo, en la emisora más legendaria de la ciudad de Loja, como en efecto ha ocurrido.

Contó con el apoyo incondicional de su hermano Adolfo, quien, además de su talento tenía un estilo incomparable para hacer periodismo. Recuerdo el segmento «Está bien, pero está mal” que se difundía al medio día, en el que Adolfo cantaba las verdades bien merecidas a lo que consideraba chueco en el sector público.

Años después se integró su hijo José Alberto, destacado y reconocido periodista deportivo quien lamentablemente falleció cuando frisaba los cuarenta y cinco años de edad. Posteriormente lo hizo Edgar Fabián, bajo cuya responsabilidad se originó la Cadena Radial Centinela del Sur- La Hechicera, esta última creada en 1987 por el grupo familiar.  

El impulso innovador que Don Pepe dio a Radio Centinela del Sur, a través de programaciones culturales, artísticas e informativas; su acercamiento a la colectividad para cumplir el rol que se había propuesto; y, el hecho de convertir a esa casa radial en el espacio para la expresión democrática, lo convirtieron en un hombre público respetable al que la gente le profesaba afecto, simpatía y consideración.

Por encima de tres censuras que sufrió la radio por parte de gobiernos de turno, Don Pepe siguió combatiendo en defensa de los intereses de Loja, sin amilanarse.

Era un ferviente convencido de la institucionalidad gremial, por eso fue miembro activo de la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión (AER), de cuyo directorio formó parte. Precisamente, cuando en 1996 cumplió cuarenta años de labor radial, esa entidad le confirió la presea “Símbolos de la Radiodifusión Ecuatoriana”, en homenaje a su permanente entrega en beneficio de la provincia de Loja.

Cuando falleció José Coronel Illescas, el nueve de Julio de 2009, a quien afectuosamente llamábamos Don Pepe, la consternación cundió en la colectividad lojana acostumbrada a escuchar su voz en los noticieros de Radio Centinela del Sur, y a los acontecimientos culturales y artísticos que promovía y fomentaba en esa casa radial.

Los que más lamentaron fueron los vecinos del Barrio San Agustín, llamado así porque en la manzana comprendida entre las calles Azuay por el norte, Mercadillo por el sur, Bernardo Valdivieso por el occidente, y Olmedo por el oriente, se estableció el Convento Menor de la Congregación de los Padres Agustinos, herederos de la forma de vida suscitada por San Agustín, quienes construyeron un templo, por 1581, que fue destruido parcialmente por dos terremotos.

Se dice que los Agustinos habrían abandonado la iglesia y el convento en 1870, lo que permitió que allí se establezca, provisionalmente, la escuela de los Hermano Cristianos.

El inmueble fue posteriormente fraccionado para la construcción de la Escuela Miguel Riofrío, y para la sede de la Sociedad Unión Obrera “Primero de Mayo”. A eso se debe que desde 1934 existió la Plazoleta Primero de Mayo, que desde hace algunos años se llama La Plaza de las Flores. De aquel convento e iglesia no ha quedado un solo vestigio.

Los moradores del tradicional Barrio San Agustín tenían a Radio Centinela del Sur como la niña de sus ojos y orgullosamente la sentían como propia, porque era parte de su territorio. Algunas son las placas de reconocimiento que Don Pepe recibió, en las que se hace ostensible la edificante labor cumplida en beneficio de la colectividad lojana.

Desde hace algún tiempo, a ese barrio de la parroquia urbana de San Sebastián ya no se lo llama San Agustín, aunque en el sentimiento de pocas familias aún perdura, como también se conserva el recuerdo de las fastuosas fiestas populares de aniversario que Radio Centinela del Sur organizaba cada dieciocho de noviembre en la calle Olmedo, a las que asistía medio Loja.

Los méritos, valores y virtudes que brevemente he destacado de José Coronel Illescas, fueron el sustento para que el Ilustre Cabildo Lojano, siendo Alcalde encargado Ismael Enrique Betancourt, dictara la Ordenanza Municipal por la cual se denominó a una calle de la ciudad con su nombre, el veintiocho de abril de 2011, sumándose de esta forma a los múltiples reconocimientos y condecoraciones que en vida recibió tan distinguido y destacado ciudadano.

Adolfo Coronel Illescas escribió: “Tenemos que recuperar en la memoria la motivación de dos descendientes de la morlaquía que usaron el corazón para querer a Loja y la mente para servirla: los hermanos Flavio y José Coronel Illescas, creador e impulsor, en su orden, de la radio “Centinela del Sur”, que nació el dieciocho de noviembre de 1956 con la premisa de ser “defensora de las inquietudes y aspiraciones del pueblo, con justicia, verdad e independencia”.

Luego de sesenta y siete años de existencia de Radio Centinela del Sur, hoy consolidada como una cadena radial junto con Radio La Hechicera, estamos seguros que se ha cumplido con los grandes propósitos que inspiraron a los hermanos Coronel, y que al pie de la letra han sido asumidos por Edgar Fabián Coronel Vélez y su familia.

En este punto de esa grata historia cabe el orgullo lojano por tener un medio de comunicación radial de primer nivel, que con prestancia y categoría ha ganado la preferencia ciudadana, la que reconoce un inagotable esfuerzo familiar por la constante superación.

Sintiéndome parte de esa casa radial me arrogo el honor de rendir homenaje de admiración y gratitud a cada uno de los ilustres personajes que, a través de esos canales radiofónicos, se constituyeron en adalides en defensa de los justos derechos ciudadanos, poniendo de manifiesto su fecundo pensamiento y voz altiva.  A todos los que generosamente han brindado y brindan su aporte para la promoción cultural y artística. A quienes han hecho y hacen posible que las informaciones que concitan el interés colectivo lleguen con veracidad y oportunidad, y a los que han tenido y tienen la responsabilidad del soporte técnico para estar a la altura de su desarrollo tecnológico.