Diego Lara León
La globalización de la información, la apertura que han dado las redes sociales al mercado en línea, la eliminación de fronteras al e-commerce, ha traído en estos últimos años a la sociedad ecuatoriana el “Black Friday” o “viernes negro”.
La expresión «Black Friday» se originó en Filadelfia en la década de 1960. Inicialmente, se usaba para describir el denso tráfico y la congestión que se producían el día después del Día de Acción de Gracias (que se celebra el cuarto jueves de noviembre), cuando multitudes de compradores acudían a las tiendas para iniciar sus compras navideñas.
Sin embargo, la explicación más común para el término «Black Friday» proviene de la asociación con las finanzas. Tradicionalmente, los contadores usaban tinta roja para registrar pérdidas y tinta negra para ganancias en sus registros contables. Se dice que el término refleja el momento en que los minoristas pasan de estar “en números rojos” (operando con pérdidas) a estar “en números negros” (operando con ganancias) debido al aumento significativo en las ventas durante este día.
A lo largo de las décadas, el Black Friday se ha convertido en una parte integral de la cultura de compras en Estados Unidos y ahora en buena parte del mundo. La jornada se caracteriza por la apertura temprana de las tiendas, a menudo en la madrugada, y por las ofertas especiales y descuentos significativos que los minoristas ofrecen para atraer a los compradores.
A medida que las compras en línea y la globalización han ganado importancia, el concepto de Black Friday se ha expandido más allá de las fronteras de Estados Unidos. Muchos países, incluso aquellos que no celebran el Día de Acción de Gracias, han adoptado la tradición de ofrecer grandes descuentos el último viernes de noviembre.
A lo largo de los años, el Black Friday ha evolucionado para incluir no solo las compras en tiendas físicas, sino también las ventas en línea. Se ha extendido a lo largo de un fin de semana, que incluye el Cyber Monday, un día dedicado a las ofertas en línea.
A pesar de su popularidad, el Black Friday también ha sido objeto de críticas. Las escenas de multitudes ansiosas y, a veces, caóticas en las tiendas han generado preocupaciones sobre la seguridad y la ética de la comercialización extrema. Algunos argumentan que la obsesión por las compras en este día puede eclipsar el significado original de Acción de Gracias.
Al ser una práctica comercial muy difundida, los comercios locales también adoptan estrategias de ventas especiales. Recomiendo analizar bien los gastos de la empresa, los costos reales de los productos, los stocks, para poder definir si su empresa puede entrar en esta estrategia llamada Black Friday. La clave es analizar los puntos de equilibrio totales, no por línea de producto.
El Black Friday es una buena estrategia, pero no debe ser la única, cuidado con poner en riesgo el equilibrio financiero por una moda. Recordemos que aun falta el mes mas comercial del año, hay que preparar las estrategias para la actividad comercial de diciembre, que está ya “a la vuelta de la esquina”.
@dflara
