Valía de los repositorios de la memoria

Por: Sandra Beatriz Ludeña

Un repositorio de la memoria y el patrimonio es el Museo Nacional del Ecuador (MuNa), muy importante como sustento de la cultura en nuestro país, porque existe colecciones que guardan las señas de la historia de lo nacional, pero, a pesar de la valía quizá el Ministerio de Cultura siempre ha quedado en deuda con el Museo Nacional, pues, no tiene una sede propia, no existen las facilidades para que se realice la investigación de las colecciones, ni tampoco se hace talleres de restauración, que sería lo ideal.  

En realidad, las necesidades culturales en nuestro país son crecientes, pues, aunque no se note, por priorizar lo socioeconómico, dejamos de lado, la explotación de la riqueza cultural, y en ese sentido, a pesar de que el Ministerio de Cultura existe desde hace dieciséis años, no se ha avanzado lo suficiente, para darle un buen trato a estos lugares.

Es muy posible que la burocracia, como en gran parte de la institucionalidad del país, se encuentre asfixiando el avance y el rescate de lo cultural y es por esta razón que resulta oportuno hablar de este tema, poco enfocado en los espacios de debate, entendiendo al museo como lugar fundamental para promover la educación, la revisión histórica, y redefinir las visiones de identidad. Por todo esto, los museos son de valía para toda sociedad y como tal, debe propiciarse las condiciones más adecuadas para su funcionamiento.

En un país donde se intenta rescatar la cultura, fomentar la industria cultural, disminuir la violencia, se tiene que tener claro que los museos, las bibliotecas, y los archivos históricos deben ser vistos con otros ojos, es decir, como espacios de apropiación ciudadana, que intento decir con esto, ahora lo explico:

Desde muy joven, intenté familiarizarme con los museos, visitando algunas salas de estos, y me ha sorprendido mucho que, a la gente, sí se interesa apreciar lo histórico, a pesar de que algunos desean saber para educar a los hijos en casa, pero, también hay aquellos visitantes que aprecian las muestras.  Es importante decir que a diario nos quejamos de la violencia en las calles, sin pensar, que toda esa violencia podría ser reparada con procesos educativos y pedagógicos que enseñen a comprender las expresiones y manifestaciones artísticas, históricas, y antropológicas. Acercarse a los repositorios de memoria es la clave.

Quizá haga falta decir, que hay que cambiar el paradigma sobre lo que es museo, hay que intentar dejar de ver al museo como un aparataje de cosas antiguas, inmóviles, estériles, y repensar tales ideas, replantearlas como espacios de cuestionamiento, de confrontación de pensamiento, lugares donde se evidencia el proceso histórico y cómo se ha logrado avanzar al momento contemporáneo.