Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño
Muchas veces desmentido por el recién estrenado presidente del Ecuador, Daniel Noboa, me refiero al presunto distanciamiento con la vicepresidenta del país, Verónica Abad. Pero nuestras sospechas quedaron confirmadas el mismo día de la posesión de ambas autoridades, en el que no mostraron el más mínimo gesto de empatía entre los dos, Verónica Abad llegó a la Asamblea Nacional, media hora antes del mandatario, cuando lo normal, hubiera sido que arriben juntos al recinto parlamentario. Luego de la ceremonia de toma de mando, tomaron rumbos distintos, el presidente se dirigió a Carondelet a un almuerzo protocolar, mientras que la vicepresidenta fue al mercado Iñaquito, donde almorzó hornado, con comerciantes de dicho centro de abasto.
Pero la gota que derramó el vaso, y recontra confirmó lo que era un secreto a voces, fue la misión que le encomendó a la segunda mandataria al día siguiente de asumir el poder, una misión casi imposible, que, como dice nuestro pueblo, más suena a descole. Le encomienda, ayudar en el proceso de paz en la guerra entre Israel y Hamás, una confrontación que tiene décadas sin solución, en la que las diplomacias de las potencias fracasaron; allá va la vice, de un país tercermundista, en pro de lograr la paz en Medio Oriente.
Estas discrepancias al parecer se originaron ante el anuncio de Verónica Abad de participar en 2025 por su cuenta, como candidata a la Presidencia de la República, anuncio que, al parecer, no le cayó nada bien a Noboa, logrando romper la gruesa coraza de tolerancia que siempre dice tener, en sus por demás lacónicos discursos, en los que enuncia ser anti nada. Con actitudes como esta, da a pensar que, es anti competencia electoral, y que le atemoriza que Verónica Abad haga una brillante gestión, y con ello, genere réditos políticos con miras al 2025, y con ello, trunque sus intenciones de prolongar su mandato 4 años más, así que, decidió apartarla del camino, enviándola por un buen tiempo a buscar la utopía de la paz en Medio Oriente, como diciéndole o te vas, o me renuncias.
Esto, en un barrio, sería chisme de viejas vagas, pero cuando se trata de un país como el nuestro, las cosas son diferentes, pues nos desbaratamos en medio de la violencia, donde hay un porcentaje de femicidios que solo este año cegó la vida de 249 mujeres, muchas de ellas madres, que ya no podrán ver ni cuidar a sus hijos. ¡Y el presidente envía a Verónica Abad a una misión imposible, que ni el mismo Henry Kissinger, en sus tiempos de esplendor, pudo culminar con éxito! ¡No joda!
No sé porque se me viene a la mente, un tema de una banda ecuatoriana de los 90, estoy hablando de “Contravía” esa canción, cuenta la historia de una separación rotunda, muy aplicable a lo sucedido entre Daniel Noboa y Verónica Abad, a Verónica le dijeron porque no ves si llueve en Tel Aviv y para allá la enviaron, y le dijeron: si no te gusta, chao Vero.
