La lectura fonológica, clave del aprendizaje

Luis Antonio Quizhpe

A partir de los 5 o 6 años es la edad ideal para enseñar a leer a los niños, según la neurociencia. Pero, es fundamental partir con la lectura fonológica, o en voz alta, porque entra en juego todo un proceso neuropsico-emocional de decodificación de palabras letra por letra, sílaba por sílaba, hasta convertir las letras en sonidos, es decir, los grafemas en fonemas para leer. Es esencial iniciar así la dichosa aventura de leer, porque para el niño significa una conquista que jamás olvidará en su vida.

Luego, poco a poco y de manera sistemática, seguirá la ruta fonológica e irá aprendiendo a leer palabras desconocidas, aprendizaje que le permitirá encarrilarse en la práctica de la lectoescritura, que será posible cuando viva el estado de conciencia fonológica, es decir, cuando tenga capacidad de reconocer y manipular los sonidos del habla o conciencia silábica y fonémica.

Este emocionante proceso de aprendizaje, al principio es lento, pero imprescindible para después, desarrollar la fluidez lectora. La decodificación debe orientarse con la correspondiente letra-sonido o sonido-letra, a diferencia de la ruta visual que reconoce palabras completas. En la marcha es importante detectar los errores, cuando la ruta falla o se usa mal los fonemas, como, por ejemplo: “tiza” por “taza”, “cama” por “cana”, “pana” por “sana”, etc.

Para afianzar la práctica de la lectura fonológica hay que tener presente estos aspectos: a) la conciencia fonológica que va desde el reconocimiento de rimas hasta segmentar palabras en sonidos individuales; b) hacer ejercicios de «Veo, veo», buscando objetos que empiecen con un sonido específico, como pelo, velo, mata, masa, rayo, rabo; c) juegos de rimas, pensando palabras que riman con un término base como volver, correr, tener, coger, perder; d) aprender a dividir palabras en sílabas y fonemas, ejemplo, m-a-n-o, d-e-do. 

Claro que la conciencia fonológica no se adquiere de forma natural, sino por instrucción explícita de padres de familia y docentes. Pero, la clave del éxito del aprendizaje de la lectura está en el maestro con vocación, quien al contar con cualidades innatas empleará esas habilidades para enseñar a leer a los alumnos en intensas actividades didácticas y lúdicas.

La lectura fonológica se la realiza en voz alta y en ella entran en juego los órganos sensoriales de la vista que ve las letras del texto, del oído que escucha la voz del lector, del tacto que percibe lo físico del texto. Entonces se produce la sensopercepción, es decir, que los estímulos de dichos órganos sensoriales pasan la voz al sistema nervioso central y este al cerebro para que sea procesado e interpretado el acto lector.

En definitiva, la lectura fonológica no solo que es la base del aprendizaje, sino que es de enorme utilidad para ejercitar la memoria, cultivar el conocimiento, aguzar la inteligencia, pronunciar correctamente las palabras, mantener el ritmo de entonación de un texto, modular la voz, cultivar la oratoria, ejercer el periodismo.