Reinventar las profesiones tradicionales

Santiago Armijos Valdivieso

Ya nadie duda del imperio de la informática, de la robótica y de la inteligencia artificial, gracias a que sus dominios alcanzan a casi todas las actividades humanas, en las que se incluye el ejercicio de las profesiones tradicionales. El tema es tan cierto y de tal magnitud que actualmente muchos servicios, considerados profesionales, se prestan con eficacia y precisión por computadores y robots, sustituyendo la labor de periodistas, abogados, contadores, médicos y educadores, de carne y hueso.

Para respaldar lo dicho, citaré algunos ejemplos que los he tomado de una interesante y rigurosa investigación en torno al tema realizada por el periodista Andrés Oppenheimer y plasmada en su libro “Sálvese quien puede”: 1. En el periódico Washington Post se publican noticias políticas, correctamente redactadas por robots; 2. Existen plataformas de internet como LegalZoom.com, RocketLawyer.com y Law Depot en las que, de manera telemática, se prestan servicios jurídicos para elaboración instantánea de testamentos, demandas de divorcio, acuerdos comerciales, contratos de compra venta, de arrendamiento, de trabajo, declaraciones juramentadas, etc.; 3. Compañías de contabilidad como H&R Block y Turbotax disponen de poderosas computadoras, tanto o más eficaces que los contadores humanos, para elaborar impecables declaraciones de impuestos; 4. Con la llegada de la cirugía robótica, en los países desarrollados existen miles de robots que realizan diariamente complejas cirugías a seres humanos con enorme precisión; 5. En marzo de 2018, la compañía Hanson Robotic presentó en la cadena televisiva CNN un pequeño robot humanoide con la apariencia de Albert Einstein, el cual, ante la perplejidad de la audiencia explicó didácticamente la teoría de la relatividad.

Ante estas asombrosas realidades que en los próximos cinco o diez años se irán perfeccionando a ritmo acelerado y penetrando en todos los países del globo terráqueo, cabe preguntarnos: ¿Qué deben hacer los profesionales tradicionales para estar a la altura de los retos que impone la creciente ola tecnológica? Me atrevería a decir que indefectiblemente deben reinventarse constantemente y fusionar sus conocimientos y experticias profesionales con la informática y el avance tecnológico. Dicho de otro modo, los abogados deberán manejar bases de datos, sistemas de comunicación telemática y programación de textos jurídicos automáticos; los galenos tendrán que estar conectados a grandes bases de datos relacionadas con la salud, con las enfermedades y sus tratamientos, y contar con conocimientos de robótica y electrónica para utilizar brazos automatizados de cirugía y equipos electrónicos para examen y diagnóstico; los periodistas estarán obligados a dominar todas las herramientas informáticas comunicacionales disponibles y tener acceso a poderosos ordenadores informativos que les permitan actualizarse al minuto sobre el acontecer mundial; los educadores tendrán la responsabilidad insalvable de dominar programas informáticos educativos y autoimponerse la tarea recurrente de conocer los últimos avances científicos mediante buscadores virtuales de información y bibliotecas digitales; los ingenieros civiles deberán utilizar a profundidad programas tecnológicos de cálculo y análisis, a más de abrazar la impresión en tercera dimensión en sus diferentes utilidades.

En definitiva, ninguna carrera tradicional quedará libre del componente tecnológico y consecuentemente los profesionales, para no quedar fuera del mapa, tendrán que atar estrechamente los conocimientos especializados de su rama con la informática. Ese es el gran reto.