Política y sus retos en Ecuador

Sandra Beatriz Ludeña

Con los episodios de corrupción vividos en la pandemia del coronavirus en el país, no solo  se ha evidenciado la precariedad del sistema de salud, sino, la precariedad de política.  En momentos, en los que el Estado ha desprotegido a sus ciudadanos, para sostener su estructura en ruinas,  surgen nuevos retos.

Desde el año 2006 Alianza País (AP) mantiene el poder político.  Así el referéndum constitucional 2008, hizo coincidir la promesa de una Carta Magna más justa, con la continuidad de su movimiento.

Haciéndose ver como “los eternos ganadores”, pues, en segunda vuelta electoral 2006, para presidentes ganó con el 56,67% de la votación.  En consulta para aprobación de Asamblea Constituyente, logró aprobación con el 81,72%. (15 de abril del año 2007).  En un tercer momento la afirmación de Alianza País se da con elección de asambleístas, al obtener 73 de 130 escaños.  El “cuarto round” lo gana en el referéndum constitucional del año 2008, con un 63,99% de los votos. Y así, hasta elecciones para presidenciables en el año 2017, en el período que corre.

Analizar esa continuidad de Alianza País en el poder, permite vislumbrar nuevos retos para la política ecuatoriana.  No es casualidad, que tras el referéndum del 28 de septiembre del año 2008, la campaña por el “Sí” administrada por el movimiento de gobierno usó la polarización, izquierda contra derecha: pues, los que no respaldaban ese “Sí” afirmativo, eran oligarquía y partidocracia, en otras palabras “pelucones”.  Mientras que los líderes derechistas, proponían la descentralización. 

Ciertamente, la agenda de comunicación siempre ha estado centralizada.  Toda la opinión pública, antes como ahora se construye desde Quito, así se aprecia con el manejo de las cifras informadas oficialmente en la crisis sanitaria por la pandemia.  La comunicación política hace la opinión pública que corre por las calles.   A pesar de esto, la derecha ha ejercido su oposición con participación ciudadana, aunque esa participación ha sido lejana  a la institución que la representa.            

Ahora bien, si la corrupción ha derramado el vaso.  ¿Qué queda en un año preelectoral? Aún no hay un perfil que asuma los nuevos retos.  Con la experiencia, sabemos que la segmentación socio-económica del voto es una realidad, más, no podemos seguir experimentando con fórmulas y malabares. 

La conducción de los procesos políticos a mi entender, deben conciliar intereses entre líderes nacionales y locales afines. Ahora, que las viejas estructuras de la política ecuatoriana tienen poca opción, se tiene que profesionalizar en política a los líderes sociales, solo así habrá  representación y evitaremos la reedición de esa dañina partidocracia.