Eugenio Espejo, antorcha de la libertad americana

Herminio Guaya

El 10 de Agosto de 1809, Primer Grito de la emancipación americana, Quito Luz de América, han transcurrido 211 años. Espejo multifacético en el conocimiento, exclamó:  “Hay que decir la verdad aunque produzca escándalo”, asumió la Independencia de  América con valentía, quiso una sociedad en igualdad de condiciones sociales, con una educación crítica y liberadora. Manuelita Cañizares: con su expresión heroica “¡Cobardeshombres nacidos para la servidumbre!, ¿de qué tenéis miedo…? ¡No hay tiempo que perder!”, en la noche del 9 de agosto ella aglutinó a los patriotas, en contra de la administración española del conde Ruiz de Castilla, en la presidencia de la Audiencia de Quito, que ocasionó gran descontento popular. La revolución popular al amparo de los cabildos en América, estableció el Estado de Derecho o Estado Democrático; aunque en poco tiempo los revolucionarios entregaron el poder al Conde Ruiz de Castilla.

El Discurso de Morales, versó sobre la depuesta de las autoridades españolas y reemplazarlas por un Gobierno americano electivo y plural, designios políticos sostenido por los quiteños desde 1780, antes de la Revolución Francesa; se da lectura de la acta, la firman y dice: “Nos, los infrascritos, diputados del pueblo, ante las presentes circunstancias críticas de la nación, declaramos solemnemente haber cesado en sus funciones a los actuales magistrados de la capital y sus provincias; en su virtud, los representantes o delegados de los barrios de Quito…, nombramos por representantes a los Marqueses de Selva Alegre, de Solanda, de Villaorellana y de Miraflores, y a los señores Manuel Zambrano, Manuel de Larrea y Manuel Mateu para que en junta de los representantes que nombren los Cabildos de las provincias que forman la Presidencia de Quito, compongan una Junta Suprema que gobierne interinamente la Presidencia, a nombre y como representantes de Fernando VII. Y elegimos y nombramos por ministros secretarios de Estado a Don Juan de Dios Morales, a Don Manuel Quiroga y a Don Manuel de Larrea; al primero para el despacho de Negocios políticos y de Guerra, al segundo de Gracia y Justicia, y al tercero, de Hacienda; de jefe de la  falange al Coronel Juan de Salinas y de Auditor de Guerra a Don Pablo Arenas, acordamos también la formación de un   senado compuesto de dos salas para administración de justicia en lo civil y en lo criminal. “Viva la libertad”.