Víctor Nivaldo Angüisaca Guerrero
Partiendo de la conceptualización de liderazgo, se determina como un conjunto de habilidades que un individuo debe tener para influenciar en una persona o grupos de personas con el propósito de lograr cumplir metas y objetivos, de tal forma que hablar de un líder político, es aquel individuo que debería mantener actitudes, de persuadir a personas, grupos de personas u organizaciones con el afán de conseguir su vinculación o adhesión mediante un pleno desarrollo de gestión en el entorno donde se encuentre, pero actualmente podemos establecer que muchos líderes políticos o falsos líderes que se consideran políticos, tienden a perder espacio a causa de muchos errores que cometen, por su desconocimiento e inmadurez frente a sus colaboradores, equipos de trabajo y sobre todo con la comunidad.
Los falsos líderes utilizan comportamientos no tolerables o que a la fuerza quieren lograrlo, y se hacen ver en ellos sujetos que no tienen personalidad o facilidad de palabra para poder captar; ahí es donde se identifican estos malos líderes porque demuestran lo negativo de ellos, son arrogantes, carecen de respeto a sus colaboradores, equipos de trabajo, electores y comunidad en general, a tal punto que no emiten confianza, son desorganizados, negativos, testarudos, no escuchan y solamente se manejan en función de números, datos y estadística, este comportamiento desata un estrés y frustración de sus colaboradores y por lo general no logran ganar absolutamente nada invierten dinero no miden causas, efectos pero si tienen claro que quieren llegar como sea a cumplir sus objetivos y metas sin mirar las consecuencias que puedan acarrear.
Es importante recapacitar ahora que se avecinan campañas electorales e identificar que tipos de líderes nos asomarán. Como electores no nos dejemos llevar por regalías, por falsos discursos demagógicos, sino más bien veamos personas honestas con criterio y que sean líderes de verdad con proyectos claros y reales.
