Abrumados de problemas sin solución

Antonio C. Maldonado V

La nueva forma de vida a la que nos sometió parcialmente la pandemia indudablemente que tenía que acarrear nuevas e innúmeras situaciones desconocidas y que nunca estuvieron previstas para aplicarlas en el normal proceso de evolución de la humanidad, sin embargo, nuestras autoridades no han estructurado un plan maestro de actividades para aliviar la delicada situación que atravesamos.

El problema más grave que se confronta en el país por los cuatro puntos cardinales en las zonas habitadas constituye la efervescencia con que se ha desatado la delincuencia de todo orden; desde hace algunos días cuando recibimos la visita de la luminosa aurora boreal para emprender optimistas las labores cotidianas, según informan los medios de comunicación a nivel nacional y los locales los crímenes e infracciones de toda índole se cometen con armas de fuego, no hay día que se nos dé el desalentador informe matinal de las infracciones delictivas de toda clase que se cometen especialmente en el puerto principal, la capital de la república y las ciudades con mayor crecimiento demográfico; la policía y más organismos de seguridad combaten ese mal repletando los llamados centros de rehabilitación social de presuntos delincuentes, aconteciendo algo raro, que todos los aprendidos tienen antecedentes penales dando la impresión de que a la cárcel se ingresa y se sale con mucha facilidad como cuando se asiste a un espectáculo público, pero también debemos tener en cuenta que dicho alojamiento de los infractores de la ley tiene que pagarlo el Estado, esto es, con los recursos que aportamos los ciudadanos de acuerdo a las leyes tributarias.

Sobre el tema anterior es necesario hacer presente que si la delincuencia de toda clase rebrota deberían analizarse a profundidad con los versados en la materia las causas que determinan ese proceder porque nadie nace con vocación delincuencial, sino que el entorno social y económico donde prolifera la marginalidad posiblemente obliga a dicho proceder y también quienes proveen de armas de fuego a los delincuentes.

Por otra parte, nos encontramos en una especie de lúgubre proceso electoral que no despierta mayor interés en la ciudadanía a excepción de los dirigentes de algunos membretes partidistas o agrupaciones políticas ya que por una parte están prohibidas las aglomeraciones masivas donde se repartía a los concurrentes al mitin el tradicional sándwich o tamal con la respectiva Coca Cola o cerveza pilsener, ahora no sabemos con arroz de qué color se hará ese generoso reparto y como el tiempo se viene corto seguramente como no habrá posibilidad para visitar personalmente o como decían antes de puerta a puerta a los electores se enviaran los cartones, canastos o fundas pidiendo el voto a los electores lo que no se contabilizará como gasto electoral sino como donaciones solidarias así mismo el pausado y retardado proceso de inscripción de candidaturas sometido a mandatos constitucionales y legales que entorpecen y dificultan el trámite como el Código de la Democracia que debería llamarse de la aristocracia limita el proceder del CNE, cuyas resoluciones pueden ser apeladas a los organismos de control desde el Tribunal Contencioso Electoral hasta la Corte Constitucional.

Otro asunto de trascendental importancia constituye la solución del problema educacional a distancia que se practica parcialmente de acuerdo a las posibilidades económicas y culturales de los hogares, lo que debe analizarse a profundidad para no perjudicar a nuestra niñez y juventud especialmente del sector rural y de los suburbios de las metrópolis y ciudades; pues, aunque no se pudo llevar a efecto el anunciado censo nacional y solamente tenemos los informes del INEC en el país tenemos 4.4 millones de estudiantes de educación básica y bachillerato, lo que obliga a que las autoridades educacionales realicen una evaluación de las deficiencias y logros alcanzados con el nuevo sistema de enseñanza virtual.