La fuerza del buen ejemplo

Ruy Fernando Hidalgo

Hay un conocido refrán que dice que la palabra convence, y el ejemplo arrastra, ¡Cuanta verdad encierra esta frase! Ya que por más que digamos cosas muy bonitas si no las acompañamos con el ejemplo se pierden en la nada. Por eso deberíamos preocuparnos más de las señales que estamos dejando en nuestro fugaz paso por este mundo temporal, y de los referentes que intentamos imitar, para que cuando llegue el inexorable instante de enfrentarnos cara a cara con el juez supremo e insobornable tengamos las maletas llenas y el alma en paz.

¡Pero que difícil resulta lograr cristalizar este ideal! En una sociedad que te copa de malas noticias que les ganan largo a las buenas, o que son más difundidas y pegan con fuerza en el televidente, lector, o radioescuchas. Como vulgarmente dicen son las que venden, por citar algo, ¿De qué se acuerdan más? ¿Del triunfo de Richard Carapaz, el año pasado en Italia? ¿O de los casos de corrupción que se dieron durante el inicio de la pandemia en nuestro país? La respuesta está en ustedes, pero si se inclinaron por la segunda, es por la simple razón de que esta noticia tuvo mucha más cobertura de todos los medios que le dieron grandes espacios en los diferentes noticieros como si se tratara de una gran hazaña, que mereciera ser comentada en todas partes. En cambio, el excelente desempeño de los compatriotas que dejan en alto el nombre del país a nivel planetario. pasan casi inadvertidos. A no ser por uno que otro homenajillo “Especial” que les hace el gobierno por cada conquista a nivel internacional.

A lo que quiero arribar es que los buenos ejemplos deben ser atesorados en la memoria de los pueblos. Para no tener que repetir la misma queja de siempre que los jóvenes están descarriados, ¡Cómo no van a estar descarriados si los inundan con anti valores! Música en ingles que ni siquiera la mayoría entienden, por eso imitan a ídolos de poca talla que no pueden ni manejar sus propias vidas, peor aún convertirse en seres dignos de emular. Para terminar, hago votos por que nos dejemos llevar por la fuerza de los buenos ejemplos en mi caso mi madre, y unos escasos amigos, que atesoro con mucho celo ¿Y en el suyo?