La redistribución de la riqueza

Diego Lara León

La riqueza según el concepto más elemental es la abundancia de recursos ya sean materiales o inmateriales que tiene una persona, un grupo familiar o una sociedad.
Uno de los temas fundamentales que se discuten en las tendencias ideológicas es cómo manejar y repartir la riqueza que producen las naciones. Desde la ultra derecha hasta la extrema izquierda tienen como tema principal de debate a la riqueza.

Una de las formas más usadas por los países para repartir la riqueza es a través del cobro de impuestos gravados a la generación de riqueza. Pero, ¿hasta dónde se debe cobrar impuestos a un generador de riqueza?

Para responder esta pregunta voy a hacer una analogía. Si Ud. compra una camioneta para realizar transporte de carga y el vehículo que compró soporta hasta 20 qq de peso, y Ud. lleva 5 qq, está subutilizando la capacidad. Si Ud. carga 10 qq, ha mejorado la productividad, pero aún sigue subutilizando la capacidad instalada (recuerde que en el ejemplo la camioneta carga hasta 20 qq). Si Ud. carga a su carro con 20 qq está utilizando la capacidad máxima y siendo lo más productivo que puede ser. Sin embargo, ¿qué pasa si decide cargar 21 qq cuando la capacidad es de 20? Lo que sucede es que la camioneta empieza a gastar más llantas, más combustible, más aceite, se demora más en recorrer la distancia, se deteriora más rápido, es decir, en vez de mejorar el rendimiento, este disminuyó a partir del quintal 21. Esa disminución en economía de la conoce como ley de los rendimientos marginales decrecientes. Es decir, cualquier actividad tiene un punto máximo de productividad, si forzamos y nos vamos más allá de ese límite, en vez de mejorar el rendimiento lo deterioramos.

Lo mismo pasa si presionamos demasiado a los generadores de riqueza en el cobro de impuestos. Los gobiernos sobre todo los “progresistas” ven al sector privado como “la salvación” para llenar la caja fiscal de liquidez, pero si sobrepasan la capacidad, el efecto será negativo. Si el sector productivo recibe mucha presión fiscal, tendrá menos liquidez para innovación, apertura de mercados, mejoramiento de capacidad instalada y eso tiene impacto en la generación de empleo, ventas y por supuesto en el pago de impuestos.

Por lo tanto, presionar demasiado al sector productivo es contraproducente.
Por otro lado, estoy completamente de acuerdo en redistribuir la riqueza, pero para redistribuir algo, primero hay que crearlo, y, la riqueza la genera fundamentalmente el sector privado. El Estado debe en un primer momento crear las condiciones, motivar y facilitar la generación de riqueza. Solo luego de ese momento podrá redistribuir.

Que cada quien cumpla su rol, el rol del Estado no es jugar a ser empresario, ni satanizar a quien hace empresa.