Noviembre 15 de 1922… camino para forjar un movimiento innovador en nuestro país

Campos Ortega Romero

Para potenciar la fortaleza del movimiento obrero ecuatoriano es necesario recuperar la continuidad histórica, que significa inventariar la vida de los pueblos y de las organizaciones populares. Sin embargo de ello sabemos que esta proposición es insuficiente para hacer del pasado una fuerza del presente, si no está acompañada de una propuesta política de un acercamiento entre los obreros ecuatorianos para rectificar los errores y ratificar los logros y forjar un movimiento innovador en nuestro país.

Recordamos que todos los pueblo guardan historias subterráneas constituyendo actores de las mismas; hombres, mujeres humildes y sencillos que la historia los erigió a líderes y héroes de las jornadas libertarias. Es que nuestros pueblos como los volcanes, solo guardan silencio, que de pronto se constituyen en truenos, lava e ira incandescente en reclamo de sus anhelos, justicia y derechos. Así la entendemos a la huelga general del 13 de Noviembre de 1922, realizada en la ciudad de Guayaquil y convocada por la “Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana, (FTRE)”

En efecto a la convocatoria asisten los diferentes gremios de la ciudad, entre otros anotamos: a la Sociedad de Peluqueros, Sociedad de Sastres: “Unión de Operarios”, Liga Obrera del Guayas, Asociación Sindicalista Regional Ecuatoriana, Sociedad Fraterna Bar del Guayas, Gremios de Trabajadores del Calzado, Sociedad de Cacahueros Tomás Briones, Asociación Gremial del Barrio del Astillero, Sociedad de Artesanos de Durán, Confederación Obrera del Guayas, Trabajadores de la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica, Trabajadores de la Empresa de Carros Urbanos, Unión de Trabajadores del Molino Nacional, Gremio de Vendedores de Periódicos, Centro Feminista: La Aurora, Sociedad de Vivanderas, Centro Feminista Rosa Luxemburgo, Ferrocarrileros de Duran, Gremio de Trabajadores de Aseo de Calles, hombres y mujeres pobres, es decir todo Guayaquil, menos los ricos. Sus peticiones eran las de siempre: terminar con la explotación del hombre por el hombre, que todos los seres humanos logren un mejor bienestar moral y material, que todos los trabajadores tengan los mismos derechos y oportunidades.

El día 15 de Noviembre de 1922, cuando los huelguistas, realizaban una manifestación que exigía la libertad de sus compañeros detenidos por la fuerza del orden, en contestación a sus pedidos, los soldados de los Batallones: Constitución, Montufar, Artillería Sucre, Cazadores de los Ríos, y Policía Nacional, por orden expresa de José Luis Tamayo, Presidente de esa época, contestaron con balas a la manifestación disparando a hombres, mujeres, ancianos y niños indefensos; dando como resultado más de dos mil personas muertas, al decir de Benjamín Carrión: “ se considera la mayor matanza de obreros en la historia del mundo” ya que la ciudad tenía en ese entonces entre sesenta y setenta mil habitantes.

En su afán inútil de ocultar a los muertos la soldadesca, en la noche del 15 de Noviembre, lanza los cadáveres a la ría, el pueblo homenajeó a sus muertos, depositando una cruz de madera, con una corona de flores y una vela, acto de solidaridad humana, que dio a luz la obra literaria de Joaquín Gallegos Lara, Las cruces sobre el agua.

Así fue el “bautismo de sangre” de la clase trabajadora, portadora de una nueva alternativa al régimen opresor y explotador que constituye el capitalismo, por lo que recordamos a los obreros lojanos, ecuatorianos que la lucha continua. Ojala esta fecha constituya una fuerza de dignidad que una a todos los obreros en la búsqueda de mejores días de quienes constituyen la columna vertebral de toda sociedad. Recordarles que las conquistas de los trabajadores siguen siendo precarias. Ellas dependen de las relaciones de fuerza de cada momento, para mejorar las condiciones de vida de todos los trabajadores. Nuestro saludo y abrazo fraterno a ustedes obreros de la esperanza que con su accionar hacen de Loja y Ecuador; provincia y país, más grandes y dignos. Así sea.