La autopsia psicológica

Pablo Paúl Maldonado Romero

Cuando más sea el sentimiento de subordinación que se haya experimentado en una persona, más fuerte es el impulso por la conquista. Hacia donde miremos, encontraremos que los verdaderos obstáculos para la paz son la voluntad y los sentimientos de las personas. Si queremos librarnos de las beligerancias, tendremos antes que desechar de todas sus causas psicológicas. Karina Quizhpe (2019).

Norman Faberow, Robert Litman y Edwin Shneidman, son quienes desarrollaron el concepto y fueron pioneros en la técnica de la autopsia psicológica. Esta técnica, en nuestro medio no se la utiliza a menudo como se podría pensar, se la considera una herramienta que genera información valiosa al servicio de los equipos de investigación. La autopsia psicológica es una técnica forense utilizada en la instancia de investigación criminal, especialmente en casos de suicidios. Cuando las circunstancias de un fallecimiento de una persona no están claras, como en el caso de un posible suicidio, los psicólogos pueden realizar una autopsia psicológica, en la que un profesional de la salud mental intenta evaluar el estado mental de una persona difunta en algún momento antes de su fallecimiento. Una autopsia psicológica es una evaluación del estado mental reconstructivo que se enfoca en comprender el estado mental de un individuo difunto, (suicidio o accidente).

La autopsia psicológica puede definirse como una investigación centrada en discernir cual era el estado mental de una persona fallecida en el momento de sucumbir. Este procedimiento puede ser considerado como una evaluación forense cuyo objetivo es proporcionarle al juez o al jurado información para que pueda tomar una decisión más precisa sobre el asunto legal. El informe pericial sobre el estado mental de una persona fallecida se utiliza en ciertos casos, como: procedimientos de capacidad testamentaria (cuando se cuestiona la capacidad de una persona fallecida para ejecutar un testamento válido en algún momento anterior); en los litigios de seguros de vida y de indemnización laboral (cuando se cuestiona la causa de la muerte de una persona, incluida la existencia de posibles contribuyentes psicológicos); en los litigios penales (cuando el estado psicológico de una persona fallecida es relevante para algún aspecto de un procedimiento penal. Este tipo de práctica, sirve para conocer la mente de los suicidas e intentar comprender por qué sacrifican sus propias vidas. Una de las “verdades” más arraigadas en la suicidología es que casi todos (90% o más) de los que se suicidan padecen uno o más trastornos mentales, y que existe un vínculo causal entre ambos. Los estudios de autopsia psicológica constituyen una de las principales bases de evidencia para esta conclusión. Pero, ¿es posible realizar un diagnóstico psicológico o psiquiátrico sobre las personas que han muerto tan solo con entrevistar a sus familiares o amigos? ¿Es confiable un diagnóstico a partir de la información obtenida por las preguntas que se hacen a los apoderados? Se pueden hacer conclusiones válidas a partir de la autopsia psicológica? Las autopsias psicológicas no pueden ser consideradas como elemento único y suficiente para un diagnóstico. Es necesario complementar los resultados de la autopsia con enfoques cualitativos que se centren en la comprensión del suicidio más allá de del diagnóstico de un trastorno mental. Es aconsejable realizar entrevistas cualitativas de un número relativamente alto de informantes alrededor de cada suicidio, donde cada uno de ellos tenga la oportunidad de contar su historia de por qué cree que su ser querido se suicidó. A partir de esto, se puede analizar estas narrativas con el propósito de revelar por qué esa persona decidió poner fin a su vida en ese momento en particular. Esto, a su vez, contribuirá a nuestra comprensión general de lo que es el suicidio, lo que significa para las propias personas suicidas, en sus contextos particulares, y por lo tanto, contribuirá a informar la práctica de la prevención del suicidio.

A medida que los campos de la psicología forense e investigativa continúan desarrollándose, es posible que este instrumento se convierta en una herramienta más dominante de lo que lo ha sido en el pasado.