Bajarse el sueldo o trabajar gratis

En estos tiempos de promesas, campañas y ofrecimientos, en estos tiempos de elecciones escuchamos una cantidad inusitada de propuestas de los candidatos a las diferentes dignidades que se eligen. Quizá una de las más demagógicas es la famosa “me voy bajar el sueldo”, o “los asambleístas deberían trabajar gratis”.

La gran mayoría de la población tenemos que trabajar para tener ingresos y poder solventar las necesidades propias y de nuestras familias, son muy pocos los ecuatorianos que podrían dejar de trabajar o trabajar sin tener un ingreso por ello. Trabajar gratis lo pueden hacer quienes han logrado una independencia financiera gracias a sus inversiones, negocios y ahorros que les generan rentabilidad.

Si se daría paso a que los asambleístas trabajen sin sueldo únicamente podrían acceder a esos cargos quienes tengan solucionada su estabilidad económica o quienes sean financiados por grupos de poder, esto provocaría que la mayor parte de los ecuatorianos y muchos de ellos muy preparados no puedan optar por ser asambleístas, caeríamos en discriminación y elitismo, es decir solo la élite económica y sus empleados postularían a estos cargos.

Otra oferta demagógica es el bajarse el sueldo. Yo prefiero tener un empleado que gane bien pero que su productividad sea acorde a sus ingresos, porque como dice el dicho popular “del mismo cuero salen las correas”.

Un ciudadano que es elegido para ocupar la presidencia de la República gana en promedio 7.000 dólares mensuales, si él decide bajar su sueldo a la mitad, estaría generando un ahorro al Estado de aproximadamente 168.000 dólares en cuatro años. Sin embargo, quien ocupe la Presidencia maneja en los mismos cuatro años aproximadamente 144.000 millones de dólares de presupuesto general.

Si el presidente logra ser eficiente en el mínimo de 1%, estaríamos hablando de un beneficio de 1.440 millones de dólares para el país, frente a los 168 dólares que prometió ahorrar con su sueldo, de largo es mejor que sea eficiente.

El déficit fiscal anual en el Ecuador bordea los 12.000 millones de dólares.  Que, al presidente, a los asambleístas y ministros les bajen el sueldo a la mitad representaría aproximadamente 15 millones de dólares anuales de ahorro.  Creo que es muy fácil analizar el impacto que tiene 15 millones en 12.000 millones, es increíble que algunos lo vendan como “la solución”.

Estoy de acuerdo que los ingresos de un funcionario público o privado debe estar acorde a la realidad de la institución o empresa, debe estar acorde a la realidad de la economía. También estoy de acuerdo que cada quien puede hacer lo que quiera con sus ingresos, sin embargo, si buscamos funcionarios eficientes y preparados, debemos ser coherentes con el sueldo que les paguemos, éste deber tener relación con su responsabilidad, trabajo e impacto en la organización.

Durante la última década hemos tenido la retirada de importantes profesionales que dejaron el sector privado para ir a trabajar en el sector público que definitivamente empezó a pagar mucho mejor. Lamentablemente un considerable porcentaje de estos profesionales están regresado a golpear las puertas del sector privado, porque el sector público ya no puede seguir financiado la enorme masa salarial que le representó el incremento de funcionarios y de sueldos.

Cuidado con aplicar la estrategia de “pan para hoy, hambre para mañana”, el manejo e incremento de la masa salarial debe guardar relación con el rendimiento, los ingresos y la estabilidad a largo plazo que tienen las empresas e instituciones.